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viernes, 11 de enero de 2013

Fuerte de San Cristóbal 1938. La gran fuga de las cárceles franquistas, de Félix Sierra e Iñaki Alforja


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viernes, 11 de enero de 2013


Fuerte de San Cristóbal 1938. La gran fuga de las cárceles franquistas, de Félix Sierra e Iñaki Alforja


Título: Fuerte de San Cristóbal 1938. La gran fuga de las cárceles franquistas
Autores: Félix Sierra e Iñaki Alforja
Editorial: Pamiela
Año de publicación: 2006 (segunda edición)
Páginas: 294
ISBN: 8476814852

En noviembre leí La fuga, de Carmen Domingo, una novela que ficciona lo que ocurrió en el fuerte de San Cristóbal de Pamplona el 22 de mayo de 1938, cuando de los 2.487 presos que había en la prisión franquista en la que se había convertido esta fortaleza militar 795 decidieron fugarse. 584 fueron capturados y 207 muertos a tiros en el mismo monte. Solo cuatro lograron llegar a Francia.

Después de lo mucho que me gustó la novela, quería conocer más sobre este capítulo de la Guerra Civil, descubrir los datos, las cifras, los documentos y los testimonios a fondo, de primera mano. Y gracias a Hedy Herrero, nieta de Teodoro Hernán Aguado, que pasó seis años encarcelado en el fuerte de San Cristóbal, que me ha prestado el libro, he podido disfrutarlo durante los últimos días de 2012 y los primeros de 2013, por lo que desde aquí le doy las gracias por su ayuda, su apoyo y su confianza.

El libro, de 294 páginas, se publicó por primera vez en 2005 y en 2006 vio la luz la segunda edición, mejorada con un nuevo diseño y ampliada con más información documental y gráfica, que es el que he tenido la suerte de leer con correcciones y nuevos testimonios.

La introducción nos explica la construcción del fuerte, su uso como prisión, los motivos por los que fueron encarcelados los presos, las condiciones de vida que tenían en San Cristóbal, la fuga del 22 de mayo de 1938 o los motivos que llevaron a los autores del libro, Félix Sierra e Iñaki Alforja, a iniciar esta investigación y recuperar la memoria de las víctimas de la represión franquista.

La primera parte de la obra, la más extensa y valiosa, incluye los testimonios de 35 presos que ese 22 de mayo de 1938 se encontraban encarcelados en San Cristóbal. A lo largo de las páginas estos hombres relatan con todo detalle por qué fueron encarcelados, cómo era la vida en el fuerte, sus recuerdos sobre la fuga, cómo fue la situación en el penal después de la fuga y, por último, cómo y cuándo se produjo su liberación.

Otro apartado del libro que me ha sorprendido y me ha gustado mucho son los cinco testimonios de mujeres que visitaron, llevaron dinero, comida y ropa y dieron todo su apoyo y consuelo a los presos, a pesar de que no eran sus familiares o amigos y ni siquiera los conocían, lo que no impidió que viajaran desde Pamplona, Salamanca o Cáceres hasta el fuerte de San Cristóbal a pesar de la distancia, el frío o el peligro que corrían sus propias vidas con tal de luchar, a su manera, por sus ideales.

La segunda parte del libro incluye diferentes documentos sobre los consejos de guerra contra los fugados, los 17 promotores de la fuga, el fusilamiento de 14 de los cabecillas, el consejo de guerra contra 568 fugados, los nombres de los 4.951 presos que estuvieron en el fuerte de San Cristóbal, diferentes órdenes del director del penal, tarjetas de la Cruz Roja Internacional, sentencias y testimonios de familiares de los presos y la letra de los himnos de la fuga y del fuerte.

Otro aspecto que llama la atención del libro es el gran número de fotografías que contiene, tanto del exterior y el interior del fuerte como de muchos de los presos antes, durante y después de haber estado encarcelados, así como de los distintos homenajes que año a año se celebran cada 22 de mayo en la entrada principal del fuerte de San Cristóbal, a donde acuden presos supervivientes, por desgracia cada año menos, y muchos de sus familiares para recordarlos y evitar que algo así pueda volver a ocurrir. 

En definitiva se trata de una obra completa, ampliamente documentada, amena, didáctica, compleja y profunda que nos adentra de lleno en el fuerte de San Cristóbal, en el día a día de los presos, en sus sufrimientos, su miseria, su frío, su hambre, sus humillaciones, su miedo, su dolor, su soledad. Pero también en el compañerismo, la solidaridad y la amistad que forjaron los presos entre los muros de esta cárcel franquista, amistad que en muchos de los casos ha perdurado con el paso de los años.

Sin duda os invito y os animo a descubrir cómo fue la gran fuga de las cárceles franquistas que tuvo lugar en el fuerte de San Cristóbal el 22 de mayo de 1938. Testimonios, anécdotas, recuerdos que os sorprenderán, que no os dejarán indiferentes, que os harán llorar pero también reír, que os emocionarán, os impresionarán, os impactarán y, por encima de todo, ayudarán a que los nombres y las vidas de todas estas víctimas no caiga jamás en el olvido.  


domingo, 6 de enero de 2013

Paco Etxeberria «Yo titularía esta historia 'la vida es eterna en cinco minutos'»

LA MEMORIA DE CHILE

«Yo titularía esta historia 'la vida es eterna en cinco minutos'»Etxeberria continúa su trabajo en el País Vasco mientras prepara nuevas investigaciones en Chile y Colombia
Francisco Etxeberria. :: USOZ

05.01.13 - 00:09 -
M. EZQUIAGA | SAN SEBASTIÁN.
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Su tarea es trabajar entre huesos, pero el escenario impresiona al visitante no familiarizado. Francisco Etxeberria nos recibe en el laboratorio de las estancias donostiarras de la facultad de Medicina. Hay restos óseos recuperados de fosas de la guerra civil española, sobre los que se están investigando en este momento. Etxeberria enseña el lápiz encontrado en el bolsillo de un republicano muerto en el conflicto, que resulta más emocionante que los cráneos o el casco de bala que terminó con su vida. «El arma de este hombre era simplemente eso, un lápiz», dice el forense.
 
A Etxeberria no le gustan los focos, pero su trabajo le ha mantenido siempre en primera fila, desde el caso 'Lasa y Zabala' pasando por las fosas de la guerra civil o sus investigaciones en América. Por si faltaba algo, el caso Bretón le dio relieve mediático.
 
«La experiencia chilena ha alumbrado una forma de trabajar que vendría bien en España y que habría evitado desatinos como lo sucedido en el caso Bretón», explica el forense. «Allí se realizan unos 'informes periciales integrados' en los que participan conjuntamente los especialistas en las diferentes áreas, lo que permite un contraste de opiniones y da más luz al proceso investigador de los jueces».
 
El ejemplo chileno
Todo el mundo le llama Paco. Y Paco está entusiasmado por el modo en que Chile se está enfrentando a su pasado. «Buscan la verdad, la verdad está aflorando y no hay catástrofes», dice este médico admirador de un país «que fue una democracia avanzada y en apenas unos días fue víctima del terror de la dictadura, con mecanismos de tortura instalados a lo largo de todo el país en poco tiempo».
 
Etxeberria se queda con dos fotos como símbolos del nuevo Chile: la imagen de la hija de Allende con los restos de su padre y la presidenta Bachelet, por un lado, y la viuda de Jara, también con la presidenta del país, en el funeral por el músico en medio de la solidaridad de miles de ciudadanos.
 
Y destaca también la labor de «un gran profesional como Patricio Bustos, director del Servicio de Medicina Legal de Santiago, víctima en su momento de las torturas, exiliado luego en Italia e incansable trabajador hoy en la recuperación de la verdad».
 
«Hay un museo de la memoria y los derechos humanos en Santiago de Chile que es también ejemplo», añade este hombre que pronto volverá a territorio chileno para completar una nueva investigación y prepara también otra tarea en Colombia, donde ya ha colaborado en distintos procesos.
 
¿Le da tiempo a todo? «Sí», responde el forense, también profesor en la UPV y presidente de la sociedad de ciencias Aranzadi, que al despedirse, y al hilo de su investigación chilena, recuerda con humor una cita de Miguel de Unamuno. «El escritor decía que las tres grandes aportaciones de los vascos a la civilización fueron: 1, demostrar de manera práctica la esfericidad de la Tierra gracias a Juan Sebastián Elcano; 2, crear la Compañía de Jesús, gracias a San Ignacio de Loyola, y 3, crear la república independiente de Chile».
 
Pero Etxeberria, primo de la saga de periodistas Gabilondo, tiene su titular para la historia de Jara: 'La vida es eterna en cinco minutos', verso de 'Te recuerdo Amanda'. «Cinco minutos, en el éxito o en el fracaso, pueden resultar eternos. Los cinco minutos que bastaron para asesinar a Víctor Jara. En el dolor, en el amor, cinco minutos se hacen eternos», concluye.
 

lunes, 24 de diciembre de 2012

Familiares de fusilados piden el Premio Príncipe de Viana para Paco Etxeberria


El forense ayuda en la exhumación de fosas de la guerra civil

La asociación exige a los partidos políticos, además, una Ley de Memoria Histórica propia de Navarra

G. Alonso - Sábado, 22 de Diciembre de 2012 

Miembros de la Asociación de Familiares de Fusilados del 36.
Miembros de la Asociación de Familiares de Fusilados del 36.
(Foto: Javier Bergasa)


Pamplona. La Asociación de Familiares de Fusilados del 36 propuso ayer como candidato para recibir el Premio Príncipe de Viana 2013 al forense guipuzcoano Francisco Etxeberria por la importante labor realizada junto a su equipo del departamento de Antropología Física de la Sociedad Aranzadi en la exhumación y análisis de restos de fusilados en Navarra durante la Guerra Civil. La asociación, además, hizo un llamamiento a todos los partidos de la Comunidad Foral con representación en el Parlamento para que impulsen una Ley de Memoria Histórica en la comunidad.

La asociación se encuentra inmersa en el proceso previo a la presentación de la candidatura formal, que debe realizarse en marzo. Durante estos meses sus miembros llevarán a cabo la elaboración de un dossier y una recogida de firmas que apoyen la candidatura del forense Francisco Etxeberria y del departamento de Antropología Física de la Sociedad de Ciencias Aranzadi. La concesión del Premio Príncipe de Viana 2013 conllevaría "un reconocimiento muy importante porque lo supondría también para una gran cantidad de personas, 3.452 asesinados cuyas familias se sentirán aliviadas", señala Olga Alcega, miembro de la asociación.

Francisco Etxeberria, famoso tras analizar los restos en el caso de los niños de Córdoba, es doctor en Medicina por la UPV y especialista en Medicina Legal y Forense, y ha desarrollado una importante labor en la exhumación de restos de fusilados durante la Guerra Civil. "Desempeña una importante labor humana y las familias se sienten muy arropadas", añadió Alcega.

Además, la asociación hizo un llamamiento a todos los partidos de Navarra para que se pongan de acuerdo para crear una Ley de Memoria Histórica en la Comunidad Foral. Consideran que "es necesario reconocer a todos los fallecidos en un territorio en el que no había frente de guerra", concluyó.

http://www.noticiasdenavarra.com/2012/12/22/sociedad/navarra/familiares-de-fusilados-piden-el-premio-principe-de-viana-para-paco-etxeberria

domingo, 16 de diciembre de 2012

17 rosas vuelven a casa con dignidad


Entierro con honores para el grupo de mujeres de Guillena asesinadas en 1937

Cientos de familiares, vecinos y autoridades homenajean a las represaliadas

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Cortejo fúnebre de las 17 rosas por las calles de Guillena (Sevilla). / paco puentes

Cuentan que de aquel camión que viajaba hacia la infamia solo salían llantos y gritos de miedo. Este sábado, 75 años después, el silencio casi absoluto solo lo han roto las campanas tocando a muerto. Las 17 rosas de Guillena han regresado a su pueblo y cientos de familiares y vecinos las han acompañado hasta el camposanto. "Verdad, justicia y reparación", se lee en la placa que han colocado a la entrada del panteón en el que las mujeres descansan juntas desde hoy.

El camino de vuelta de Gerena a Guillena lo han hecho 75 años después como heroínas y con la dignidad recuperada. En dos coches fúnebres han viajado 17 cajas de madera, 17 rosas y 17 pequeños cartelitos con el nombre de cada una. Manuela, Rosario, Natividad, Granada, Trinidad, Ramona, Ana María, Josefa... La Policía Local y una caravana formada por decenas de automóviles con algunas banderas tricolores las han escoltado durante todo el trayecto. Al funeral laico que se ha celebrado en el cementerio de Guillena han asistido los alcaldes de los dos municipios, el presidente del Parlamento andaluz, Manuel Gracia,  y el de la Diputación de Sevilla, Fernando Rodríguez Villalobos.

También ha estado allí, sentado en una silla de anea, José Domínguez Núñez, uno de los protagonistas de esta historia. Gracias a este hombre, que presenció encaramado a un olivo el asesinato de las mujeres a manos de falangistas y guardias civiles cuando solo era un niño, se pudo localizar la fosa del cementerio de Gerena en la que todas estaban enterradas.
"Se han cerrado 17 heridas del pasado", ha resumido María José Domínguez, presidenta de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica 19 Mujeres de Guillena. Porque las 17 eran, al principio, 19. Pero dos de las detenidas fueron indultadas y se salvaron de la muerte.

Lo que unía a este grupo de mujeres eran sus parejas y familiares, que o bien estaban en el frente con el bando republicano o bien habían huido a la sierra como maquis. Para Lucía Sócam —cuya tía abuela, Granada Hidalgo Garzón, fue una de las asesinadas— este era el único "nexo" entre aquellas mujeres. Ese y que los falangistas querían sacarles el paradero de sus familiares. En el libro Las víctimas de la represión militar en la provincia de Sevilla (1996-1963) José María García Márquez denomina a estas acciones "operaciones de limpieza". Se trataba, según este historiador, de "matanzas de mujeres exclusivamente para cortar de raíz las ayudas que los huidos en las sierras estaban recibiendo de los pueblos". García Márquez tiene documentadas matanzas como la de Gerena de 1937 en otros municipios sevillanos como El Real de la Jara, El Ronquillo o Guillena.


Familiares de las 17 rosas junto a las cajas con los restos de las víctimas. / paco puentes

Cada una de las represaliadas tenía su pequeña historia. En el caso de Granada Hidalgo Garzón, cuya madre también forma parte de las 17 asesinadas en Gerena, sabía leer. "Era un peligro público", ironiza su sobrina nieta, "leía la prensa republicana".

Sócam también está dentro de la asociación 19 Mujeres de Guillena. Han tardado más de una década en conseguir localizar, desenterrar, identificar y volver a enterrar dignamente a sus familiares y vecinas. Y la principal angustia que sentían era el paso del tiempo, que ha ido borrando a los descendientes directos de las represaliadas. "Aún quedan cinco hijos vivos que llevaban 75 años esperando", según Sócam.
Es el caso de Antonia Macedo, que también ha asistido al homenaje a las 17 rosas. Tiene 79 años y la dejaron huérfana de madre a los cuatro. De ella le queda una foto y unos bonitos ojos azules que ayer estaban cubiertos de lágrimas. "Lo que yo he pasado sin mi madre", contaba a las puertas del Ayuntamiento de Gerena, donde han estado custodiados los restos de las 17 mujeres desde febrero de este año, cuando 

Se concluyó la exhumación.
"Mataron a mi madre porque iban en busca de mi padre, que estaba en el frente". Antonia tenía otra hermana, que murió poco tiempo después. "Además, mi madre estaba embarazada".
La represión franquista también se cebó con las mujeres. "Querían sembrar miedo, y bien sembrado lo dejaron". Según Sócam, los huérfanos que quedaron sufrieron "vejaciones" durante el resto de la dictadura.
El historiador García Márquez tiene recopilados en la provincia de Sevilla más de 500 expedientes de mujeres asesinadas solo en aplicación de los bandos de guerra. "Más que 13, 17 o 25 rosas, hay una auténtica rosaleda de muerte", señala este investigador en su libro. El aceite de ricino y el escarnio público eran las recetas que más empleaban los falangistas contra las represaliadas. "Estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen". El general Gonzalo Queipo de Llano, el máximo responsable de la represión en Sevilla, arengaba así a sus tropas contra las mujeres a través de sus charlas radiofónicas al inicio del alzamiento.

Pero, transcurridos 75 años, Antonia Macedo ya no quiere venganza contra los que le quitaron a su madre aquel mes de noviembre de 1937. "No soy vengativa". Sin embargo, conoce a los que la asesinaron o ayudaron a hacerlo. "Son del pueblo, y están todos muertos ya".

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/12/15/andalucia/1355598832_562802.html

viernes, 14 de diciembre de 2012

Homenaje en Calatayud


Amigas y amigos:

El próximo domingo 23 de diciembre ARICO Memoria Aragonesa, sus socios, y familiares de víctimas de la represión acaecida durante la Guerra Civil Española en Calatayud y su Comarca, inauguraremos un memorial en recuerdo y homenaje a nuestros seres queridos, y nos gustaría contar con vuestra presencia.

El acto tendrá lugar a las 12.00 horas en la Zona de las Fosillas del Cementerio Municipal de Calatayud. Intervendrán socios y familiares, así como miembros de otras Asociaciones y representantes de instituciones, y estará acompañado por un grupo de música clásica finalizando con una ofrenda floral.


Se adjunta invitación deseando que nos acompañéis.

Un saludo.





jueves, 13 de diciembre de 2012

Huérfanos del franquismo narran su vida para recuperar la dignidad a las víctimas


"Unidos por la verdad"

Los beneficios de 'unidos por la verdad' se donan al 'parís 365' y a 'casa belén' de honduras 

Gorka Moreno recoge en el libro las vivencias de Esther León, las hermanas Aguirre, Josefina Lamberto y Tomás Dorronsoro 

Lola Cabasés - Jueves, 13 de Diciembre de 2012

De izq. a der. Josexto Ramos, Mikele Aguirre, Esther Leoz, GOrka Moreno, Josefina Lamberto y Mirentxu Aguirre.
De izq. a der. Josexto Ramos, Mikele Aguirre, Esther Leoz, GOrka Moreno, Josefina Lamberto y Mirentxu Aguirre. (M. Saiz)

Los testimonios, impresiones, recuerdos, la vida, en suma, de los hijos, hijas y hermana de cuatro personas asesinadas por el bando franquista durante la Guerra Civil en Navarra han sido recogidos en un nuevo libro, "Unidos por la verdad 1936-2012", escrito por el periodista pamplonés Gorka Moreno Arratibel.
Pamplona.  El autor presentó ayer la nueva publicación como "un pequeño acto de justicia" hacia "estas personas que han demostrado un espíritu de lucha y sacrificio que puede alentar a quienes se enfrentan al futuro con esperanza. Son un ejemplo para los jóvenes porque conocen mejor que nadie la injusticia y el sufrimiento pero nunca se han rendido ni han actuado cegados por la ira", destacó. La vida de estos protagonistas ha ido unida los últimos años por el afán común de rescatar la memoria y dignidad de sus seres queridos asesinados.

En una edición sencilla y asequible, "como para que pueda ser leído tanto por jóvenes de 15 años como por mayores", precisó el autor, a lo largo de 162 páginas Gorka Moreno desgrana las vidas y vivencias de Esther León -hija del que fuera alcalde de Aoiz, Aurelio León, asesinado en 1936, y esposa de Jorge Cortés Izal, impulsor de las ikastolas-, Mirentxu y Mikele Aguirre -hijas de Fortunato, alcalde de Estella, igualmente fusilado en 1936-, Tomás Dorronsoro -hijo de Corpus, edil pamplonés igualmente asesinado- y Josefina Lamberto -hermana de Maravillas, la niña de Larraga a la que violaron y mataron junto a su padre Vicente-.

"No es un libro sobre la Guerra Civil en Navarra. Para los protagonistas, la muerte no fue el final, sino el principio de una durísima e interminable travesía, en la que se han enfrentado a gigantes de carne y hueso con la verdad como única arma", señaló Gorka Moreno. El destino les unió cuando llegó el momento de luchar por la memoria de sus seres queridos y pos sus convicciones.

A este periodista pamplonés que hasta que conoció a Josefina Lamberto no había tenido relación alguna con los represaliados de la Guerra Civil, se le ocurrió escribir sobre ellos en su blog y cuando comprobó que todo espacio era insuficiente para relatar estas vivencias propuso publicarlas en un libro. Tendió el lazo al editor José Mª Domench, de la editorial Sahats, que acogió con agrado la iniciativa.

Gorka Moreno, de 34 años, que se define como periodista independiente y defensor del periodismo reconstructivo, o lo que es lo mismo "intentar solucionar o buscar soluciones a pequeños problemas, a ejercer desde nuestra profesión el papel de mediadores", dice, se enganchó rápidamente a la vida de estas personas. "Me sentí unido a ellos desde el primer instante en que los conocí porque todos buscamos la verdad, cada uno en su ámbito. De ahí su título", precisó en la presentación.
 
Fines solidarios
El libro, del que se han editado de momento 1.000 ejemplares, se vende en librerías de Navarra y la CAV al precio de 15 euros. El 50% de los beneficios se destinará al Comedor Solidario París 365, donde se celebró ayer el acto de presentación, y al proyecto Casa Belén de Tegucigalpa (Honduras), hermanado con éste y que gestiona el sacerdote Ramón Martínez. El otro 50% será para el autor. "El motivo por el que elegí un proyecto local y otro situado en el extranjero es simple. Al mismo tiempo que en nuestra tierra aumenta de forma alarmante el número de ciudadanos en situación de exclusión social, la Cooperación para el Desarrollo se enfrenta a los mayores recortes conocidos y a su desmantelamiento como la entendíamos hasta ahora. La solidaridad es más necesaria que nunca. Acá y allá…", dijo el autor.

Prestigio y credibilidad
En la presentación, a la que acudió más de un centenar de personas, Moreno estuvo acompañado por los protagonistas. Esther León Itoiz, de 81 años, Mirentxu y Mikele Aguirre Aristizabal, de 76 año hijas póstumas de Fortunato y rostro visible durante ocho años de la Asociación de Familiares de Fusilados y Desaparecidos de Navarra, y Josefina Lamberto Yoldi, 83 años. También acudieron Antontxu Zabalza y Josetxo Ramos, maridos de las Aguirre. Únicamente faltó Tomás Dorronsoro, de 88 años, a quien sólo el amor ayudó a superar los traumas que arrastraba por haber perdido de golpe a su padre, Corpus, primer teniente de alcalde de Pamplona; a su hermano y a su tío, llamados Jesús. Al igual que su esposa, Ceci Garayalde, de 86, no pudo asistir por motivos personales. Entre el numeroso público, miembros de la asociación de familiares de represaliados y representantes políticos.

José Mª Domench abrió el acto y presentó al autor y a Antontxu Zabalza, y Gorka Moreno, a los protagonistas del libro. Zabalza destacó del autor su compromiso con los derechos humanos pero, sobre todo, con los deberes humanos. Mirentxu Aguirre habló sobre la asociación de familiares de fusilados, que presidió ocho años, y destacó el empeño de los fundadores en "no hacer política y trabajar en los objetivos para los que se creó" lo que, a su juicio, le ha dado prestigio y credibilidad. Su hermana Mikele consideró "muy importante" el reconocimiento del Parlamento foral; Esther León agradeció que se cuente la verdad de la historia, y Josefina Lamberto pidió a los jóvenes que "hinquen los codos; sean buenas personas y ¡ojalá que no tengan que pasar por lo que pasamos nosotros!".

http://www.noticiasdenavarra.com/2012/12/13/sociedad/navarra/huerfanos-del-franquismo-narran-su-vida-para-recuperar-la-dignidad-a-las-victimas

miércoles, 28 de noviembre de 2012

"Cuando me muera decid que fui roja". A Encarnación Moreno

Por Mª JOSÉ SAGASTI, Alcaldesa de Dicastillo - Miércoles, 28 de Noviembre de 2012 
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Encarna Moreno, de Dicastillo ha muerto a los 101 años en la clínica San Juan de Dios. El apodo de Lechuguina lo heredó de su padre, pastor e hijo de pastor, de Arellano, que le enseñó el oficio desde los 7 años. Poco fue a la escuela. "Los pastores se hacen esclavos para ser libres". Con sus cabras era la reina de Montejurra. Encarna ha sido una mujer guapa de intensos ojos azules y firmeza en la mirada.

La noche que cumplió los 100 años le hizo un quite al miedo y rasgó la mordaza de silencio que marcó toda una vida nada fácil. Empezó a contar, como si fueran fogonazos de memoria viva, el asesinato de su marido, Fortunato Álvarez Macua en 1936. "Que se presente", dijeron los fascistas. Ella fue a avisarle, estaba segando en el campo. "Me van a matar", le dijo él a su padre. Los campos quedaron sin segar, las espigas tumbadas y no había brazos, estaban en la cárcel. Los sacaron a barrer las calles, a burlarse de ellos antes de matarlos. Después se los llevaron en un coche y de noche, con las manos amarradas, un tiro de gracia en el portillo de Enériz y abandonados en una fosa común. Encarna no pudo empezar a respirar hasta que salió del pueblo, dejando allí a su hija de un año al cuidado de su suegra. Sufrimiento hondo y pena negra.

Navarra quedó sembrada de fosas comunes, no vale contar números, porque no son números las más de 3.500 personas asesinadas con nombre y apellidos, que dejaron viudas, viudos e hijos, madres y padres, hermanos y hermanas. Casados o solteros (les arrebataron hasta la posibilidad de formar su propia familia), de tal pueblo, fecha de nacimiento, oficio, ideas republicanas, de izquierdas, nacionalistas, que lucharon por recuperar el comunal, implantar la jornada de 8 horas, el estatuto vasco... porque se cumpliera la legalidad republicana.

Reparar su memoria y la de sus familias y denunciar aquella matanza es obligación de cualquiera que tenga responsabilidad de gobierno municipal. Es mezquino seguir callando crímenes de lesa humanidad porque las fuerzas políticas pactaran aquel consenso y la consecuente imposibilidad de hacer justicia. El genocidio no prescribe.

Encarna Moreno dijo a su nieta hace poco tiempo: "Cuando me muera decid que fui roja". Encarna fue roja y republicana y conservaba la lucidez de aquella generación que no fue educada en el Franquismo, a la que masacraron y represaliaron para que nos dejaran como herencia el miedo y el silencio. Solo se permitió la memoria de los vencedores.

Pero esta mujer de 101 años, que sintió mucho no poder ir al homenaje a las víctimas del Franquismo en Dicastillo, cuando recibió, ya ingresada en la clínica, la bandera republicana, se echó a llorar y se secó las lágrimas con ella, bandera que significó la libertad desde los tiempos de Galán y García Hernández, libertad con mayúsculas, hecha con los brazos que la mantenían, con la vida de todos aquellos jornaleros mártires, navarros dignos, gentes de bien. Y Encarna levantó el puño ante la bandera, como entonces.

Urales San Pedro, a quien le dejaron sin padre cuando no había cumplido el año, me mandó este escrito en agradecimiento por el homenaje: "Se les va a juntar a nuestros nietos la Memoria Histórica de nuestros abuelos con nuestra propia Memoria Histórica. Nos están matando sin mancharse las manos de sangre y nosotros nos estamos enterrando sin cavar nuestras propias fosas comunes".

¡Qué solos se han sentido los familiares! Encarna se ha ido de este mundo satisfecha porque ha denunciado ("el pueblo tiene que hablar, no yo", me dijo), y porque se ha hecho algo de justicia: la reparación pública tocaba hacerla al pueblo. Y la hemos hecho. Hasta siempre Encarna, descansa en paz. Nos dejas una valiosa herencia.

(A la memoria de todas las viudas víctimas del genocidio franquista que comenzó en 1936).

http://www.noticiasdenavarra.com/2012/11/28/vecinos/cuando-me-muera-decid-que-fui-roja-a-encarnacion-moreno

lunes, 26 de noviembre de 2012

De vuelta a casa - Homenaje en Cáseda


TRAS 76 AÑOS, LOS RESTOS DE LOS FUSILADOS BLAS DOLOREA, SEGUNDO DOLOREA, JOSÉ ONECA Y GREGORIO OROZ LLEGARON A CÁSEDA
CÁSEDA, MARIAN ZOZAYA - Lunes, 26 de Noviembre de 2012 - Actualizado a las 05:12h



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Pili, la hija de Antero García, leyó un escrito a los familiares que ocuparon las primeras filas.
Pili, la hija de Antero García, leyó un escrito a los familiares que ocuparon las primeras filas. (M.S.)

La misma plaza donde los torturaron y desde donde se los llevaron a Aibar el 3 de septiembre de 1936 para fusilarlos en el paraje de la Fuente del Garrero, fue ayer testigo del retorno de sus restos después de 76 años de ausencia y dolor para sus familiares. Los nombres de Blas Dolorea Baztán, Segundo Dolorea Martínez, José Oneca Benedit y Gregorio Oroz Buey se suman de este modo a los cuarenta y tres vecinos de Cáseda que descansan en el panteón conjunto del cementerio de la localidad, en el que faltan todavía cinco desaparecidos.
Llegaron a la plaza desde el vecino Aibar, donde se exhumaron los restos de los cuatro fusilados casedanos en el año 2010. A primeras horas miembros de la Sociedad de Ciencias Aranzadi entregaron los restos al Ayuntamiento que hizo posible su identificación, y desde allí, partieron para Cáseda.
"Tenemos pocos ejemplos de liderazgo como el de Aibar, cuyo Ayuntamiento cogió las riendas y ha llevado toda la tarea en representación de las víctimas y familiares", expresaba el forense, Francisco Etxeberría, al mismo tiempo que destacaba la labor de estos políticos municipales que suplen el vacío por la falta de interés del Gobierno y de otras instituciones
"Me siento muy satisfecho. Yo tenía la corazonada de que viviría este momento"
Este empeño, el de Aibar y el de Aranzadi, a los que los familiares agradecieron expresamente, junto al deseo de los concejales de izquierdas del Ayuntamiento casedano de recuperar de la memoria de sus vecinos, plasmado en el acuerdo del pleno del pasado 5 de noviembr, llevó ayer la emotividad del pueblo y de toda la comarca a la plaza del Mercado, donde se escucharon ¡Vivas a la República!, entre aplausos e himnos republicanos. Canciones; la coral Aritza de Aibar cantó a Machado y a la libertad, con el Txoria txoride Laboa. Mientras tanto, se sucedían las cartas y poemas de familiares de asesinados. Fermín Balencia interpretró su Alto de Loiti y Maravillas, y Joaquín Grau concejal sangüesino dio lectura a su poema,La fuente de Garrero, que habla de los años del dolor, del silencio y de la culpa, y también de la verdad, "que no tiene prisa, pero que cuando llega se hace notar". Ayer se puso de manifiesto.
Así los sintieron visiblemente emocionados desde las primeras sillas , los hijos, nietos, y bisnietos, familiares de los cuatro fusilados, a quienes rodearon sus vecinos y los de los pueblos cercanos, amigos, alcaldes, concejales, y algunos parlamentarios, así como representantes de colectivos que trabajan por la recuperación de la memoria histórica y otras causas sociales. El oriundo de Cáseda, José Urtasun, ensalzó la honradez y la fuerza de sus ideales republicanos soñados, y recalcó que "su delito fue su ansia de vivir dignamente, con su esfuerzo de trabajo en la tierra que les pertenecía", y finalmente, el aurresku de Aramendía cerró el acto.
Recibieron después los fusilados sepultura en el cementerio. Del panteón se extrajo la botella que ha guardado desde el año 1979 , cuando se les buscó sin éxito, la tierra de la Fuente del Garrero, donde les mataron. "Sabíamos que estaban ahí. Solo había que excabar más abajo. Ahora vuelven a casa. ¡Ya era hora!", se escuchó en el cementerio.

http://www.noticiasdenavarra.com/2012/11/26/sociedad/navarra/de-vuelta-a-casa


Abril 2010 - Los cuatro esqueletos en la fosa esperando su exhumación  (Foto Venancio Pla)
En el mismo lugar 25-11-2012 . Los restos para ser entregados a sus familiares. (Foto Venancio Pla)
Abril 2010. Familiares de José Oneca contemplando sus restos. (Foto Venancio Pla)
25-11-2012 Familiares de José Oneca trasladan sus restos para su inhumación en el cementerio
tras rendirles un homenaje en Cáseda, su pueblo. (Foto Venancio Pla)

25-11-2012 Finalmente Mª José Oneca deposita los restos de su abuelo en el mausoleo
 dedicado a las 51 víctimas de la represión franquista en Cáseda (Foto Venancio Pla)

 Ver la noticia de la exhumación en Abril de 2010

Exhumados en Aibar 4 víctimas del franquismo asesinados en 1936.


sábado, 24 de noviembre de 2012

Aranzadi analiza unos restos encontrados en un panteón de Corella


Se cree que podrían pertenecer a Valentín Plaza, alcalde de Castejón, fusilado en 1936

fermín pérez-nievas - Sábado, 24 de Noviembre de 2012
tudela. Aranzadi va a estudiar si los restos humanos encontrados dentro de un saco en el panteón de
fusilados de Corella pertenecen al que era alcalde de Castejón en 1936, Valentín Plaza, que murió asesinado el 20 de julio, 15 días antes que su padre, Salustiano, fusilado en Tudela el 6 de agosto.

Su hija y nieta Olimpia, presentes en Corella, miraban con cansancio el enésimo intento de recuperar los restos de su padre. "Mi madre ha pasado todo el día muy nerviosa, pero está con poca esperanza", relatabaVillar Ochoa Plaza, hija de Olimpia Plaza. No en vano, de su abuelo Salustiano apenas ha podido encontrar en el cementerio de Tudela unos huesos de la mano y la pierna.

Hace un mes, la familia Plaza recibió una llamada en la que les notificaban que los restos de Valentín, que tantos años llevaban buscando infructuosamente, se encontraban dentro de un saco en el panteón de los fusilados de Corella. "Según relataron, el señor que llamó les dijo que había visto en los periódicos la búsqueda de su familiar y que no podía aguantar más sin decirlo", explicó Olga Alcega, de la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra, que se encarga de la exhumación junto con Aranzadi.

Entrega anónima Al parecer, hace años, después de 1980 (año en que se recuperaron los corellanos trasladados al Valle de los Caídos), un hombre entregó al enterrador un saco diciéndole, "toma, estos son de los vuestros. Para que los metáis también en el panteón. Uno de ellos es el alcalde de Castejón". Sin embargo, nadie dijo nada hasta octubre de 2012. Unos 30 años después de entregarlo, el forense Francisco Etxeberria abrió el saco y se encontró con cinco cráneos y huesos sueltos, como de unas dos personas. Por eliminación, solo van a estudiar tres cráneos ya que de los otros dos, uno es de un niño y el otro de una persona muy mayor. De los otros tres, uno presenta un agujero de bala. Para tratar de identificarlos, Aranzadi recogió muestras de Olimpia Plaza.

La familia y Alcega destacaron la importancia de dar a conocer estas exhumaciones puesto que en muchas ocasiones desembocan en casos como éste. Olimpia, hija y nieta de fusilados, buscó sin éxito, ya hace dos años en el cementerio de Alfaro, el cuerpo de su padre.

http://www.noticiasdenavarra.com/2012/11/24/vecinos/tudela-y-ribera/la-ribera/aranzadi-analiza-unos-restos-encontrados-en-un-panteon-de-corella

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Exhumados en Ripa los restos de una persona que probablemente fue fusilada durante la Guerra Civil


ENTERRADO BOCA ABAJO Y DESCALZO

EXPERTOS DE ARANZADI ANALIZAN EL ESQUELETO QUE APARECIÓ EN LA BÚSQUEDA DE 17 VILLAVESES

El cadáver fue enterrado boca abajo y descalzo, aunque con los zapatos al lado, y se recogió una hebilla y botones
LOLA CABASÉS - Miércoles, 21 de Noviembre de 2012 
Los pies del esqueleto de Ripa con los restos de zapatos al lado.
Los pies del esqueleto de Ripa con los restos de zapatos al lado. (Unai Beroiz)

PAMPLONA. Técnicos de la Sociedad Aranzadi acompañados por voluntarios de las asociaciones de Familiares de Fusilados de Navarra y de Txinparta exhumaron ayer los restos de una persona que, con toda probabilidad, fue fusilada durante la Guerra Civil y enterrada en Ripa (Valle de Odieta). La fosa fue localizada en el interior del cementerio de dicha localidad pero en un espacio que entró a formar parte del camposanto cuando éste fue ampliado en los años noventa.

El hallazgo ha sido inesperado ya que el objetivo de estos trabajos era dar con el paradero de los restos de las 17 personas de Villava que fueron asesinadas en la guerra y que se tiene constancia fueron enterrados en Ripa o sus inmediaciones.

Las labores para localizar los restos de estas personas comenzaron el pasado lunes. Tal y como explicó el arqueólogo Jimi Jiménez, de Aranzadi, hace tiempo se sondearon los alrededores del cementerio de Ripa sin resultado alguno y se pidió permiso para ahondar en la zona ampliada del cementerio que, durante la Guerra Civil no se encontraba en el recinto de este camposanto que data de 1932.

La fosa, localizada a un metro de profundidad y a unos dos metros de la actual tapia, contiene los restos de un hombre -el esqueleto está completo-, que fue enterrado boca abajo y previsiblemente descalzo ya que junto a los pies quedan los restos de dos zapatos "que se ve fueron depositados a parte". Además, los expertos de Aranzadi recogieron algunos botones y una hebilla del cinturón del pantalón.

ESTUDIO E IDENTIFICACIÓN 
Todos estos restos serán analizados en la sede que utiliza la Sociedad Aranzadi, cuyos expertos realizarán el correspondiente estudio antropológico, redactarán el informe con toda la información e intentarán identificar a la persona, una labor no exenta de dificultad, según insistió el médico forense de Aranzadi y profesor de Medicina Legal y Forense de la UPV, Paco Etxeberria, que ayer dirigió la exhumación. El experto señaló que primero habrá que ver si "sale ADN" y si es así cotejar con familiares. "No obstante -precisó Etxeberria- si el rendimiento es bajo, nunca se podrá identificar". El estudio de Aranzadi determinará datos del finado como altura, sexo, edad y causa de la muerte.

Aunque no hay nada que lo acredite, por el lugar en el que han aparecido, no se descarta que los restos humanos exhumado ayer puedan pertenecer a un abogado, catedrático y político del PSOE de Albacete que residió en Pamplona donde impartió clases, fue concejal y dirigió la Escuela Normal de Magisterio. Esta información es la barajada por las asociaciones de memoria histórica que datan el fusilamiento de esta persona en 1937 y su probable inhumación en la zona de Ripa.




HOMENAJE EN CÁSEDA
El médico forense Paco Etxeberria pronunciará esta tarde una conferencia en Cáseda - a las 19.30 en la Casa de Cultura- sobre el trabajo de memoria histórica que realizan y especialmente el relativo a las cuatro personas asesinadas en Aibar durante la Guerra Civil. Hace aproximadamente un mes que la Sociedad de Ciencias Aranzadi emitió su informe de identificación de los restos de los cuatro fusilados casedanos, previo encargo del Ayuntamiento de Aibar-Oibar, localidad vecina donde se exhumaron hace dos años. El alcalde aibarés, Pedro Lanas, consideró oportuno que al ser de Cáseda, el informe fuera entregado en su ayuntamiento.

Se trata de los casedanos José Oneca Benedit, Blas Dolorea Baztán, Gregorio Oroz Buey y Segundo Dolorea Martínez, cuyos restos serán entregados el próximo domingo a sus familiares en un acto que dará comienzo a las 11.30 en la plaza de la localidad.