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sábado, 16 de junio de 2012

Pamplona - El Ayuntamiento homenajea a los trabajadores municipales y concejales asesinados en el 36

Han tenido que pasar 76 años... 

Una enseña recuerda en el zaguán de la casa consistorial a los represaliados

El acto de ayer y la colocación de la placa hace meses son fruto de una moción aprobada por NaBai, PSN, Bildu e I-E

Ander Goyoaga - Sábado, 16 de Junio de 2012



Sentados de izquierda a derecha, Amaia y Tomás Dorronsoro, nieta e hijo de Corpus Dorronsoro; Charo Alfaro, hija de Florencio Alfaro, y Jacqueline Urla, nieta de Amadeo Urla Aramburu, presenciando el aurresku de honor junto a la placa, tapada por una bandera republicana.

Han tenido que pasar 76 años, pero finalmente los concejales y trabajadores municipales fusilados por permanecer leales a la II República tuvieron ayer el homenaje de su Ayuntamiento.

Un acto sencillo y sobre todo emotivo sirvió para premiar la incansable labor de los familiares de fusilados y desaparecidos en el 36 en el empeño por honrar la memoria de los suyos. En este caso, la placa colocada en diciembre e inaugurada oficialmente ayer viene a homenajear a Florencio Alfaro Zabalegui, Gregorio Angulo Martinena, Corpus Dorronsoro Arteta, Victoriano García Enciso, Ignacio San Pedro Chocolonea, Mariano Sáez Morilla y Amadeo Urla Aramburu, así como al resto de trabajadores municipales represaliados.

La celebración de un acto tan sencillo como el de ayer había costado lo indecible debido sobre todo a las resistencias de UPN. Y la satisfacción tras el mismo era enorme. El homenaje venía a responder a uno de los puntos de la moción aprobada en septiembre por NaBai, PSN, Bildu e Izquierda-Ezkerra. Una propuesta que pretendía corregir la postura de los regionalistas en materia de Memoria Histórica, también en el Ayuntamiento de Pamplona. Finalmente, en el mes de diciembre UPN obedecía por fin el mandato de la mayoría en el pleno y cumplía este punto de la propuesta -aún queda por ejecutarse parte de la moción-. El 14 de diciembre la placa se colocaba en el zaguán del Ayuntamiento sin aviso previo y sin acto institucional alguno. El homenaje llegaría casi seis meses después.

En representación del equipo de gobierno de UPN acudieron únicamente los concejales María Caballero y Juan Frommknecht, si bien el alcalde recibió en su despacho a los familiares media hora antes (durante el acto, Maya se encontraba en un evento de la Fundación Ciganda Ferrer). Caballero fue la encargada de transmitir el mensaje del primer edil, con palabras de reconocimiento hacia los trabajadores municipales asesinados en 1936 y un deseo de convivencia de cara al futuro -tras el acto algunos familiares criticaron que no utilizase la palabra "asesinados"-.
 
La práctica totalidad de los concejales de NaBai, PSN, Bildu e
Izquierda-Ezkerra estuvieron en el acto, además asistieron dos
ediles de UPN, así como parlamentarios, otros representantes
políticos y ciudadanos anónimos.
La práctica totalidad de los concejales de NaBai, PSN, Bildu e Izquierda-Ezkerra estuvieron en el acto, además asistieron dos ediles de UPN, así como parlamentarios, otros representantes políticos y ciudadanos anónimos.

Tras estas palabras fue el turno de los familiares de los concejales y trabajadores municipales asesinados en el 36. Antes de descubrir la placa, cubierta con una bandera republicana, dos generaciones de familiares de represaliados por el franquismo subrayaban el esfuerzo que había costado un gesto tan sencillo como el de ayer. "Quiero agradecer a todos los que se han esforzado en conseguir esto. Parecía algo inalcanzable y lo hemos logrado", indicó a sus 89 años Charito Alfaro, hija de Florencio Alfaro Zabalegui.

Los familiares también incidieron en la tardanza con la que llegaba el homenaje y remarcaron lo que les hubiera gustado estar ayer en el Ayuntamiento a otros muchos familiares que ya no están. Mirando hacia adelante, Amaia Dorronsoro, nieta de Corpus Dorronsoro, se acordaba de su hijo, biznieto del concejal socialista asesinado: "Este acto no puede mitigar nuestra pena, pero cada vez que mi hijo pase por delante del Ayuntamiento tendrá razones para sentirse orgulloso. Esta placa es un símbolo de lo que nunca debió ocurrir y de que las cosas se arreglan hablando". Tras el aurresku de honor, Tomás Dorronsoro, su padre, decía emocionado no tener palabras para expresar su sentimiento.

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