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domingo, 30 de septiembre de 2012

37 años después de los últimos asesinados por la dictadura

Asociaciones de memoria histórica y diversas organizaciones de izquierdas han homenajeado este domingo a los últimos cinco presos asesinados durante la dictadura de Franco. “El mejor homenaje es continuar la lucha por los trabajadores y por los pueblos del Estado español”, han coincidido

ALEJANDRO TORRÚS Madrid 30/09/2012 
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Los asistentes al homenaje cantan la Internacional frente a la tumba de Ramón García Sanz

Los asistentes al homenaje cantan la Internacional frente a la tumba de Ramón García SanzA.T.


El 27 de septiembre de 1975 el régimen de Franco ejecutó a Juan Paredes Manot (Txiqui), de 21 años, Ángel Otaegui, de 33, José Luis Sánchez Bravo, de 22 años, Ramón García Sanz, de 27, y José Humberto Baena Alonso, de 24. Todos ellos pertenecían a bandas armadas. Los dos primeros a ETA y los tres siguientes al FRAP. Serían los últimos cinco presos asesinados por la dictadura. Sus ejecuciones desnudaban la verdadera cara del régimen y dejaban en evidencia a las potencias occidentales que permitieron el asentamiento y desarrollo de la dictadura.

Durante la mañana de este domingo, diversas asociaciones de memoria histórica y agrupaciones de izquierdas han rendido homenaje a las cinco víctimas en el cementerio civil de Madrid, frente a la tumba de Ramón García, y han recordado al centenar de asistentes que la mejor manera de rendir homenaje a los caídos durante la dictadura es “luchando por los derechos sociales y laborales de los trabajadores”.
“Cuando llegan las crisis capitalistas es cuando se desenmascara su verdadera naturaleza. Las movilizaciones de los últimos días frente al Congreso están poniendo de manifiesto la ilegitimidad en origen del Congreso y de las instituciones de esta falsa democracia. Allí siguen estando los herederos del pasado. Hay que seguir luchando por la justicia social y los derechos de los trabajadores”, ha denunciado Ángeles Maestro de la organización Red Roja.

Los asistentes han denunciado que los recortes están asfixiando a la clase obrera 

Los organizadores del acto, el Partido Comunista de España (marxista-leninista), han señalado que la conmemoración de este 27 de septiembre “tiene una significación especial” ya que el actual sistema “ha emprendido una guerra contra su propio pueblo”. “La destrucción de la sanidad y la educación públicas, los recortes económicos en todos los ámbitos sociales y culturales, condenan a los trabajadores a la miseria y la desesperación”, ha lamentado Carlos Hermida, del Partido Comunista de España (marxista-leninista).

Justicia universal

Los presentes también han reclamado que el Estado español cumpla con la normativa internacional y anule la Ley de amnistía que no permite juzgar a los “criminales de la dictadura”, así como sean anuladas todas las condenas realizadas por los tribunales del franquismo. Las llamadas a la verdad, justicia y reparación han sido unánimes entre las diversas organizaciones.
“Nunca renunciaremos al principio más importante. El de la Justicia. Hay criminales, los que asesinaron a los que compañeros que hoy homenajeamos, que aún siguen vivos y seguiremos luchando para que sean juzgados y acaben en la cárcel o, al menos, con sentencias condenatorias por sus crímenes”, ha exhortado Miguel Ángel Muga, del Foro por presidente del Foro por la Memoria de la comunidad de Madrid .
En este sentido, Pedro García Bilbao, de la Federación republicanos y ciudadanos por la República se ha preguntado por qué tras más de 35 años de “modélica democracia” aún el Congreso no ha condenado el régimen de Franco “como una dictadura criminal”. “Todos los demócratas y los republicanos debemos unirnos y coordinarnos. Está en peligro todo lo público. La ofensiva del capital está siendo en todos los ámbitos y nos afecta a todos”, ha recalcado.

Sin dinero para la memoria

La decisión del Gobierno de no dedicar ni un euro en 2013 para la exhumación de las miles de fosas comunes que quedan en el país ha sido recibida con “normalidad” por el Foro por la Memoria de Madrid. En este sentido, Miguel Ángel Muga ha reclamado que la mejor manera de sacar a los asesinados durante la Guerra Civil y la dictadura de las fosas comunes no es mediante la subvención a las familias o a las asociaciones de memoria. “La exhumación debe hacerse tal y como manda el protocolo de las Naciones Unidas. Es decir, debe ser el Estado quien estudié los crímenes como se está haciendo ahora en Bosnia y saque a los muertos de las fosas”, ha recalcado.
No obstante, Muga defiende que si el Gobierno ha decidido cancelar los fondos para la Memoria es porque pertenecen a un partido “antidemocrático” que se considera “heredero del franquismo”. “Dice mucho del Gobierno el abandono de las víctimas republicanas. En este país hay dos tipos de víctimas. Hay unas que reciben homenajes, indemnizaciones y reconocimientos públicos. Otras, ven como sus victimarios reciben homenajes en el Congreso como en el caso de Fraga, o están aún en activo en instituciones del Estado”, ha concluido Muga.


domingo, 23 de septiembre de 2012

Torturados en el campo de la desmemoria

Entre 6.800 y 17.000 represaliados republicanos estuvieron presos en el campo de concentración de Albatera (Alicante) una vez finalizada la Guerra Civil. Los reclusos fueron apresados cuando esperaban en el puerto de Alicante un barco para escapar.

ALEJANDRO TORRÚS Madrid 23/09/2012 09:00

El lugar donde estuvo alojado el campo de concentración. ALICANTE VIVO

El lugar donde estuvo alojado el campo de concentración. ALICANTE VIVO










1 de abril de 1939, recién terminada la Guerra Civil. Miles de hombres afines a la República que se habían desplazado hasta el puerto de Alicante con la esperanza de escapar por mar de la represión del régimen de Franco han sido trasladados hasta Albatera (Alicante) en trenes para ganado. Allí, han sido encerrados en un reinventado campo de concentración. Pocos saben donde están y ninguno qué pasará con ellos. José Eduardo Almudéver, de 93 años de edad, recuerda para Público su primera experiencia en el campo: “El primer domingo vino a visitarnos el falangista Ernesto Giménez Caballero. Se subió encima de un pequeño banco. Nos miró a todos desde arriba y nos dijo: 'Así como estáis todos delante de mí, os podría matar con una ametralladora'”.
Nadie puede asegurar con certeza cuántos represaliados habitaron el campo de concentración de Albatera. La Hoja Oficial de Alicante (28/IV/1939) cifraba en 6.800 los presos, sin embargo, los reclusos que consiguieron salvar la vida hablan de un mínimo de 15.000 personas. José Eduardo Almudéver, que tenía 19 años por aquel entonces, habla de 17.000 personas. El menú de los presos sí que está más claro. “Una lata de sardinas para cada tres personas y un trozo de pan para cada cinco. Eso sí, no todos los días. Sólo cuando se acordaban”, relata José Eduardo.
El campo estuvo abierto durante ocho meses. Hasta noviembre del 39. Entonces, los presos que quedaban fueron traslados a los centros penitenciarios de sus lugares de origen. La visita de Ernesto Giménez Caballero no fue la única que recibieron los presos. El segundo domingo de abril visitó el campo, según recuerda Almudéver, el párroco de Albatera, quien acompañado de cuatro militares “limpió los bolsillos” de todos los presos.
José Eduardo Almudéver recuerda su primer día en el campo de concentración“Nos robó todo lo que teníamos encima. A mi me quitó la pluma estilográfica, lo único que tenía encima. Recuerdo que me dijo: 'Esto no es para un alfabeto como tú'. El cura ni siquiera sabía decir la palabra analfabeto. Según la Biblia, Dios creó el domingo para no trabajar. El cura vino a robarnos ese mismo día”, ironiza Almudéver, quien señala que lo más sangrante no fue ya el robo sino que al día siguiente el cura publicó en el boletín parroquial que los presos republicanos habían donado por su propia voluntad dinero y joyas por valor de tres millones de pesetas.

La zanja

Julián Ramos recuerda como su padre, Juan Ramos, le contaba una y otra vez lo que vivió en el campo de Albatera. Juan sólo tenía 14 años y su único delito era ser el hijo del alcalde socialista de San Bartolomé de las Abiertas (Toledo). “Mi padre nos ha contado mil veces la historia de la zanja. Los militares ordenaron a los presos cavar una zanja para hacer sus necesidades junto a la verja de salida. Entonces, cuando los presos se acercaron la primera noche a hacer sus necesidades fueron ametrallados en aplicación de la ley de fugas”, recuerda Ramos paraPúblico.
Aunque la experiencia más traumática para el padre de Julián no fue tener que hacer sus necesidades encima durante la noche para no morir ametrallado. Juan recordaba a su hijo que estuvieron ocho días sin recibir ni una gota de agua. “Al octavo día, según me contó, llegó un camión cisterna que comenzó a regar todo el campo. Los presos tuvieron que beber el agua de los charcos mientras eran filmados por los militares”, relata Julián, que señala que entre esos militares, según los recuerdos de su padre, había soldados alemanes.

Las 'sacas'

Con el paso de los días, los militares fueron identificando a la población reclusa y enviando cartas a sus ayuntamientos de origen informando de que el preso estaba en el campo de Albatera. José Eduardo recuerda que casi todos los días llegaba gente de Falange para llevarse a algún preso. Muchos no llegaban a su ayuntamiento de destino. Otros sí. Entre los presos este hecho era conocido como las 'sacas': “sácame a este de aquí”.
María Muñoz recuerda como su padre fue'paseado' por Móstoles
Este es el caso de Gerardo Muñoz, maestro de profesión y simpatizante de Izquierda Republicana. El ayuntamiento de Móstoles lo reclamó y los militares del campo de concentraciónlo enviaron a la ciudad donde trabajaba... en un ataúd. Su historia la recuerda Celia Muñoz, su hija, quien tenía 15 años cuando vio como su padre era 'paseado' por toda la ciudad a golpes por los militares, con todo el pueblo mirando para que cundiera el ejemplo y como después era atado a un balcón para mayor humillación de la familia.
“Tras pasearlo lo encerraron en la cárcel de Yeserías. Allí fui a visitarlo el 23 de junio. Con la cantidad de presos que había, los gritos y los lamentos fue imposible hablar con él. Casualmente  reconocí a uno de los guardias de la prisión. Había sido director de una colonia de verano donde me enviaron durante la guerra. El director me prometió que al día siguiente nos concedería a los hermanos una visita a solas con él. A las 7.00 horas del 24 de junio fuimos a verle. Ya lo habían fusilado”, recuerda a Público Celia Muñoz.

El campo, sin localizar

Cuando en noviembre de 1939 el régimen de Franco decidió cerrar el campo de concentración, los encargados del mismo destruyeron toda la documentación existente sobre el mismo. No queda ni un rastro oficial del mismo. La coordinadora de asociaciones de memoria histórica de Alicante, Juanjo Martínez, está tratando de elaborar un listado con los presos. De momento, sólo ha podido localizar a cerca de 700. La única bala que les queda en la recámara es el Tribunal de Cuentas, quien debió autorizar partidas de gasto para el mantenimiento del campo de concentración.
La ubicación exacta del campo también es difícil de precisar. Hasta el momento y gracias a los supervivientes han conseguido ubicar donde estaba la cocina. “Cuando abandonaron el campo lo mandaron repoblar con palmeras para que no dejar ni rastro. Pretendían que el campo de concentración fuera olvidado, como si nunca hubiese existido”, señala a Público Juanjo Martínez, presidente de la coordinadora. Sin embargo, las torturas y desgracias que se llevaron a cabo no se borraron de la mente de los represaliados. Torturados en el campo de la desmemoria.

sábado, 1 de septiembre de 2012

“Teresa, todo va bien. Cuida mucho de los niños. Besos”.


Memoria Pública

Por Félix Población
Fosa de Aguilar de la Frontera

En la madrugada del miércoles 5 de agosto de 1936, siete personas (entre ellas dos mujeres) fueron conducidas maniatadas y fuertemente custodiadas por miembros de la guardia civil y de la policía municipal, acompañados por algunos miembros del somatén civil, de los que se sumaron en los primeros días del alzamiento militar a las ejecuciones y asesinatos, al exterior de la cárcel municipal de Aguilar de la Frontera.
Desde hacía varios días se encontraban detenidas en el antiguo cuartelillo, que se ubicaba en las dependencias de la guardia municipal, en el Ayuntamiento de Aguilar. Algunos de ellos fueron detenidos a finales del mes de julio y otros lo han sido a comienzos del mes de agosto. Desde hace algunos días han visto como esta misma operación se realiza todas las mañanas. Sus compañeros de celda, salen maniatados a una cuerda de presos, con la escusa de ser trasladados a Córdoba, pero sus familiares y amigos nunca más volverán a verlos.
Introducidos a la carrera en un camión que espera fuera, son trasladados a un paraje en la carretera nacional que une la capital de España, Madrid con Málaga en dirección a la localidad de Monturque . Junto al puente sobre el arroyo de Camarata. Es un lugar tan bueno como cualquier otro para cometer en la mas absoluta complicidad de la noche los asesinatos que tienen encomendados realizar. No han sido los primeros, ni tampoco serán los últimos.
Entre las siete personas que bajan a empujones del camión, podemos identificar a Francisco González Toro “El ponteño”, de 37 años de edad. Jornalero y socialista. Ha sido durante los últimos años del periodo republicano funcionario del Ayuntamiento, dedicado a inspeccionar y sancionar las fincas que incumplian la Ley del laboreo forzoso, trabajo este que le ha granjeado algunas enemistades entre las clases mas pudientes.
Hace apenas tres días han asesinado también a su hermano Francisco Luís. Tiene 9 hijos y acaba de dejarle una nota escrita a lápiz … antes de salir del cuartelillo a su mujer a la que hace ya algunos días no la dejan verlo, en la que le dice … “ Teresa, te escribo esta esquela para decirte que me encuentro bien. Todo va bien. Cuida mucho de los niños. Besos para todos.”
Junto a él ha bajado también del camión su cuñado Manuel Reyes Gómez, Jornalero de profesión, es soltero y tiene 44 años de edad, que baja agarrado a su joven sobrino Manuel Soto Carmona , jornalero y socialista también.
Manuel Romero Valverde “Canillas”, es el yerno de Francisco González Toro y fue detenido junto a el. Su suerte corre paralela a la de su suegro desde entonces. No ha logrado contactar aún con nadie de su familia. Le estarán buscando sin saber donde.
Rafael Sampedro Luque, de 26 años, soltero y estudiante, también ha bajado del camión, junto a dos mujeres mas de identidad desconocida.
La completa soledad en la que se encuentra el paraje a estas horas de la mañana, acompaña a la clandestinidad de los asesinatos que se cometen con todos ellos. Alineados, juntos unos a otros. Todos son fusilados, al alba del día 5 de agosto de 1936. Los disparos son perfectamente audibles a varios kilómetros de distancia. Alguno de ellos ha caído al suelo con un hilo de vida que pronto se le será arrebatado.
Los cadáveres, han sido amontonados, rociados con gasolina y quemados, al mas puro estilo africanista, tal y como se acostumbro por el ejercito español en las guerras de Marruecos por la soldadesca mas embrutecida y sádica a hacer desaparecer totalmente al enemigo. Es presumible que alguno de los que mandan las fuerzas sublevadas y han perpetrado los asesinatos sea procedente de esa todavía reciente contienda.
Los cuerpos calcinados, se dejaron junto a la carretera varios días, para escarmiento de los que albergarán aún alguna duda respecto a que bando adherirse. Su espantoso espectáculo sería recordado muchos años más tarde por algunas de las personas que tuvieron la fatalidad de poder verlo. El testimonio oral se transmitiría integro a las nuevas generaciones y a las familias.
Varios días mas tarde, los cuerpos calcinados, serían reducidos a golpes, para poder ser introducidos en dos grandes sacos de pita, ( de los que se utilizaban en aquella época para guardar y almacenar el grano). Uno más grande, que alojaría cinco cuerpos y otro más pequeño en cuyo interior se guardarían los restos de las otras dos personas.
Atadas sus bocas con grueso alambre, los dos sacos con los restos calcinados de todos ellos, serían trasladados al interior del cementerio municipal de Aguilar de la Frontera y arrojados al interior de una de las fosas que en aquellos días albergaban los cuerpos de las personas que estaban siendo asesinadas desde los primeros días del alzamiento militar. La fosa número 20, alojaría para siempre los restos de las personas vilmente asesinadas esa madrugada del día 5 de agosto, junto a algunas personas más asesinadas con anterioridad y osterioridad a ese día.
75 años después, (2010) AREMEHISA (Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Aguilar de la Frontera, pudo por fin, exhumar sus cuerpos y reconstruir el escenario de la muerte, donde quedaron huellas impresas y acusadoras de la veracidad de los hechos ocurridos.
Una vez más, el testimonio, transmitido de generación en generación, unido a un aséptico trabajo multidisciplinar, científicamente realizado pone de manifiesto la urgencia de este tipo de intervenciones para poder reconstruir el pasado y conocer de una vez por todas la verdad de lo sucedido.

http://blogs.publico.es/memoria-publica/2012/08/28/teresa-todo-va-bien-cuida-mucho-de-los-ninos-besos/

viernes, 31 de agosto de 2012

Exhuman restos de víctimas franquistas en Pinos del Valle


Memoria Histórica


Las familias que solicitaron la búsqueda esperan la identificación de ADN para poder enterrar a sus familiares

La Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica (AGRMH) ha exhumado los restos de doce represaliados del franquismo, once de ellas fusiladas en 1947 por motivos ideológicos y otra torturada hasta la muerte, que permanecían enterrados en tres fosas de Pinos del Valle (Granada).
La Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica (AGRMH) ha exhumado los restos de doce represaliados del franquismo, once de ellas fusiladas en 1947 por motivos ideológicos y otra torturada hasta la muerte, que permanecían enterrados en tres fosas de Pinos del Valle (Granada). EFE/Jesús Ochando
EUROPA PRESS
 La Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica ha impulsado la exhumación en dos fosas comunes en Pinos del Valle de los restos de once personas que fueron fusiladas en 1947 por motivos ideológicos en unos casos y por estar acusados de colaborar con las guerrillas antifranquistas en otros.
     
A ellos se suma la localización de los restos de un pastor que fue enterrado de manera individual junto a las otras dos fosas, también en 1947, tras ser torturado hasta la muerte. Este hecho fue ocultado por la Guardia Civil tratando de hacer creer que el hombre se había suicidado en su celda. En 1980, las autoridades siguieron dando por válida esta versión y denegaron una pensión a su viuda por considerar que su marido no fue una víctima de la represión franquista.
    
 La intervención ha sido realizada por un equipo arqueológico dirigido por el experto Francisco Carrión a petición de dos familiares, Maravillas Martínez y Julia Díaz, y se ha prolongado durante dos semanas aproximadamente, según ha explicado el vicepresidente de la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica, Francisco Vigueras.
    
 Inicialmente se buscaba a cuatro personas en una fosa común localizada en el barrio bajo de Pinos del Valle, en un patio junto a la Iglesia de la Inmaculada.
 No obstante, junto a esta fosa se localizó otra con los restos de siete personas más, todos varones naturales de la zona de Almuñécar y colaboradores de la guerrilla. Inicialmente se dijo que su muerte fue fruto de enfrentamientos con la Guardia Civil, pero lo cierto es que fueron objeto de una redada y víctimas de torturas durante los interrogatorios realizados para que delataran a su compañeros. Finalmente fueron asesinados.
 Sus familias se han desplazado este jueves desde Almuñécar hasta la fosa de Pinos del Valle para ver los últimos trabajos de la exhumación. Seguidamente se iniciará el proceso de identificación de ADN de todos ellos para individualizar los restos a fin de que sus familiares puedan darle una sepultura digna.
    
 La actuación, en la que se ha contado con el asesoramiento del historiador local José María Azuaga, tiene una financiación pública de 45.800 euros que se ha repartido entre esta exhumación y otra finalizada el 3 de agosto en Gualchos.


http://www.laopiniondegranada.es/provincia/2012/08/30/exhuman-restos-victimas-franquistas-pinos-valle/315663.html?utm_source=rss

Empieza la identificación de los fusilados arrojados a la fosa común de Teba


La Asociación para la Memoria Histórica rescató 151 cadáveres del enterramiento masivo



El pasado junio, los voluntarios y expertos de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Antequera y Comarca terminaron en Teba (Málaga) la excavación de la segunda fosa común de la Guerra Civil abierta ahora. En el cementerio de Santo Toribio de esa localidad de 4.300 habitantes, los arqueólogos sacaron a la luz un total de 151 cuerpos de fusilados entre octubre de 1936, cuando las tropas de Franco entraron en la localidad y el año 1949, fecha del último fusilamiento registrado en los archivos. Ahora ha llegado el momento de las identificaciones.

Desde esta mañana, la asociación comenzará a recabar muestras de ADN a cuantos descendientes de los fusilados deseen identificar a su familiar arrojado a la fosa. “Tenemos catalogados a 40 hijos directos de los fusilados interesados en la identificación”, afirma el arqueólogo Andrés Fernández, director de la excavación, que se inició el pasado 23 de febrero, coincidiendo con el aniversario de la mayor matanza de la Guerra Civil en Teba. Ese día de 1937, un total de 80 vecinos de la localidad simpatizantes de la izquierda fueron fusilados por los falangistas.

Tras la extracción de los esqueletos, entre ellos los de siete mujeres, y su colocación en cajas individuales, los voluntarios cubrieron la fosa con una malla geotextil para evitar malas hierbas sobre la que volcaron la tierra extraída previamente. Las identificaciones con cotejo de material genético permitiran que los familiares puedan enterrar dignamente a los fusilados, que fueron arrojados sin orden ni concierto a la sepultura. Precisamente, el hecho de que los cadáveres se encontraban apilados dificultó la individualización de los cuerpos durante los trabajos de exhumación. Entre los restos humanos se han hallado numerosos objetos personales, como mecheros, monedas o medallas de la Virgen del Carmen, patrona de la localidad, a 70 kilómetros de Málaga.

La excavación de Teba contó con una subvención estatal de 60.000 euros. No ocurrirá lo mismo, tras el cambio de Gobierno, con la que se realizará en las próximas semanas en Villanueva de Cauche, entre Antequera y Casabermeja. La Asociación para la Memoria Histórica realizará “desinteresadamente” la exhumación de ocho vecinos de Casabermeja que fueron trasladados a Villanueva para ser fusilados. Aunque la zona está marcada con un monolito colocado en 1984, los voluntarios deberán ubicar y delimitar primero la sepultura, para posteriormente llevar a cabo la excavación.



viernes, 24 de agosto de 2012

"Siempre hemos sabido que mi tío Juan estaba en esta fosa"


RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA

Hallan los restos de tres represaliados en Arroyo de San ServánG. MORAL 21/08/2012

Un paso más para reconstruir la memoria perdida. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura asegura que ha localizado una fosa con los restos de al menos tres represaliados durante la Guerra Civil, en una finca de olivares de Arroyo de San Serván.
Los estudios geofísicos, que habían detectado anomalías en la tierra de la zona en una investigación previa, y los relatos de varios testigos y familiares pusieron en alerta a este colectivo que desde hace diez años se encarga de desempolvar el pasado franquista. Con estos indicios se puso en marcha un proyecto de localización y excavación de esta fosa que el Ministerio de Presidencia aprobó el pasado noviembre y subvencionó, dentro de la convocatoria de ayudas que anualmente destina a actividades relacionadas con las víctimas de la guerra civil y el franquismo.
A principios de julio comenzaron las excavaciones y un día antes de terminar la primera fase, "a punto de tirar la toalla", aparecieron los primeros restos, a mediados de julio. "Ha sido un trabajo difícil porque el terreno había sido rellenado posteriormente para la plantación de los olivos; ha sido muy laborioso dar con la fosa", cuenta el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura, José Manuel Corbacho.
Entre los testigos que alertaban de lo que la tierra escondía, Andrés Galán Viseda, un vecino de Calamonte de 95 años, que ayer visitó la fosa donde hace 76 años vió sin vida al menos a seis jóvenes. Entre ellos se encontraba un primo hermano suyo. "Ayer estaba muy emocionado porque se le vinieron muchos recuerdos a la mente", señala el sobrino de Andrés, Aniceto Asensio, que lleva diez años moviendo hilos para recuperar la memoria de su tío. Era agosto de 1936. Andrés, que solo tenía 19 años entonces, fue a recoger sandías y melones como cada mañana y se encontró cadáveres amontonados entre los que reconoció a su primo, Juan Barrena, que apenas tenía 20 años recién cumplidos cuando lo fusilaron. "Horrorizado se lo contó a la familia y a escondidas fueron a comprobarlo". Desde aquel día siempre hubo una cruz en el lugar y le llevaban flores siempre que podían.
Ahora esta familia solo espera que entre los restos hallados se encuentre Juan. "No se puede decir que sea una alegría, porque lo mataron, pero sí sería una gran satisfacción poder darle una sepultura digna y poder llevarle flores el día de los difuntos sin que nadie --los dueños de la finca-- las quite", dice Aniceto. "Pero si no es Juan será Pedro" y eso significa seguir cerrando algunas heridas de las muchas que siguen abiertas en Extremadura.
Los estudios antropológicos determinarán ahora los detalles de este nuevo hallazgo. El sexo, nombres y edades de los fallecidos, que rozan entre los 18 y los 20 años, según los arqueólogos, así como las condiciones en las que murieron.
"De momento se confirman los indicios, los restos son de tres asesinados represaliados por los franquistas que posiblemente murieron por heridas de balas, porque también se han encontrado proyectiles, y enterrados clandestinamente. Además, para ocultar el asesinato, hay indicios de que querían incinerar los cuerpos, ya que algunos huesos están calcinados y también parte del terreno", detalla Corbacho. Pero no solo se han hallado restos óseos, también han aparecido en la fosa objetos como botones y suelas de zapatos, que pueden aportar más datos y están siendo investigados. Incluso no se descarta la aparición de más cadáveres, puesto que los testigos directos como Andrés recuerdan más fallecidos en el lugar. "Es posible que el resto de los cuerpos estén próximos, puesto que cerca hay un arroyo y se construyó posteriormente un colector que puede haber alterado la fosa originaria precisa", el presidente de la asociación.
Tras esta primera localización en la zona hay varias familias pendientes de lo que determinen los próximos estudios, como la de Andrés Galán. Ahora, se está terminando el trabajo de campo. Un antropólogo se encarga actualmente de extraer los huesos evitando que se rompan, para comenzar el arduo trabajo en el laboratorio. "Es una fase delicada ahora, luego durante dos meses el antropólogo verá si es viable o no identificar los restos vía ADN, porque no siempre se puede confirmar la identidad de los fallecidos después de tanto tiempo", reconoce Corbacho. Se conozcan los nombre y apellidos o no, el final será el mismo. "Si se puede saber se entregan a las familias y si no, se hará una reinhumanación de los restos en el cementerio de Arroyo de San Serván y se colocará un monolito en recuerdo de las víctimas".
En cualquier caso, como para los familiares, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, reconoce que esta nueva exhumación es una satisfacción más", puesto que su lucha desde hace una década es atender la demanda de las familias que buscan respuestas a preguntas como la de Aniceto Asensio Barrera. Algunas se quedarán por siempre en el aire, "porque nadie puede explicar un asesinato atroz como los que ocurrieron cuando las tropas franquistas ocuparon Mérida en 1936, en los inicios de la guerra", señala Aniceto. "A mi tío Juan lo mataron por nada. La Guardia Civil fue a buscarle a su casa en Arroyo de San Serván. El no estaba en ese momento y le dejaron el recado de que se acercara al cuartel porque querían hacerle unas preguntas. Todos le dijeron que no se fiara --incluido su primo Andrés Galán--, pero fue al cuartel una tarde de agosto porque el no había hecho nada y nunca volvió a su casa", cuenta Aniceto, poniendo voz a su tío Andrés, al que su avanzada edad le impide hablar mucho, pero no olvidar.

jueves, 23 de agosto de 2012

Una imagen en facebook crea indignación y reproche


martes, 21 de agosto de 2012

La imagen en facebook

Una imagen colgada en facebook por nosotros el 23 de septiembre de 2011 provoca en los últinos días la indignación y el reproche de los usuarios a los métodos salvajes de la represión fascista durante la guerra. La imagen, tomada de "elcorreoweb.es" (24.10.2009), ha sido compartida entre los internautas 1.042 veces, amén de las realizadas desde los propios muros de los particulares. El debate ha sido acalorado e indignado, permitiendo 68 intervenciones. "Así los trataron, les ataron las manos con alambre de espino. Después, acariciando su nuca levemente les descerrojaron un tiro. Y aún hoy, los vivos, los herederos de tanto dolor y sufrimiento, siguen negando el genocidio más atroz que haya vivido España, junto al de la Inquisición", reza el título con el que quisimos ilustrar la imagen. 

La fotografía es una más de las miles que se tomaron en la excavación de varias fosas comunes en el cementerio de San Rafael (Málaga), la fosa más grande, según los expertos, en Europa Occidental. En ella, tras tres años de trabajo, se han exhumado 2.840 víctimas, aunque en realidad hay contabilizadas 4.471 fusilados (1937-1957) repartidos en varias fosas que fueron saqueadas para trasladar sus restos al Valle de los Caídos, y así suplir, la indiferencia de los familiares de derechas que se negaron al traslado de sus seres queridos al gigantesco mausoleo construido por presos republicanos. La magnitud del crimen no tiene parangón con ningún periodo de la Historia de España (excluyendo quizás los procesos inquisitoriales y los genocidios en Hispanoamérica). Las tropas fascistas, con el apoyo de soldados italianos y mercenarios marroquíes sembraron de cadávederes los rincones más variopintos de la geografía malagueña a partir de la conquista de la ciudad y buena parte de la provincia desde febrero de 1937. Entre los restos exhumados se encuentran niños, mujeres, jugadores de fútbol, militares y una mujer embarazada con un feto de siete meses. Los católicos no faltaron a la gran orgía de sangre, que con el beneplácito de la Iglesia, fueron ajusticiados sin obtener la abosución del cura que acompañaba a los piquetes de ejecución. Entre los restos materiales encontrados destacan crucifijos, medallas de vírgenes y rosarios. ¡Nada fue un impedimento!.

Aspecto de la fosa de San Rafael durante la excavación. Fuente: El País

La brutalidad, las torturas y las palizas fueron otra de las tónicas características en los represaliados. Así, por ejemplo, muchos de los cadáveres presentan roturas de huesos, contusiones, o malos tratos, como en el caso de la imagen, donde el reo fue atado a la espalda con alambre de espino. No faltaron tampoco los tiros en la nuca y los de gracia. Entre la munición hallada, demasiadas balas de fabricación italiana, lo que confirma la participación de ésta en el asesinato de españoles.

"Esto no está en los libros", decía perplejo un adolescente de instituto ante aquél paisaje excavado regado de cadáveres en una visita escolar. Pues no, aún queda mucho para que los libros de texto de los colegios, institutos y universidades recojan con fidelidad la magnitud de la tragedia que sufrieron miles de españoles (y muchos extranjeros) en un país que ha seguido echando tierra cuando alguien ha intentado salir de su tumba para pedir justicia.

Descansen en paz tod@s, y gracias a los que han colaborado con sus comentarios e indignaciones (que son justas y necesarias) para que hoy nos hagamos eco de una pequeña entrada en el facebook de Todos los Nombres de Porcuna, al que estáis invitados tod@s sin excepción.

Enlaces relacionados:



miércoles, 22 de agosto de 2012

Entrevista a Paco Etxeberria


Subido hace 16 días (06/08/2012) en Historia y humanidades por Radio San Sebastián






Paco Etxeberria es médico forense y presidente de la Sociedad de Ciencias Aranzadi. Lidera el equipo de traba jo de exhumación de fosas formado por profesionales de la medicina, antropología física, arqueólogos e historiadores de la Sociedad.

Con motivo de la declaración efectuada por el Lehendakari del Gobierno Vasco el 10 de diciembre de 2002 sobre los desaparecidos y ejecutados en la Guerra Civil, se pone en marcha un plan para atender a los familiares que reclamen su investigación mediante la intervención experta de la Sociedad de Ciencias Aranzadi.

Desde el año 2000 se ha intervenido de forma regular en procesos de exhumación de fosas comunes y análisis de restos en más de un centenar de fosas en colaboración con distintas asociaciones de Memoria Histórica.



lunes, 20 de agosto de 2012

Hallada una quinta fosa de represaliados del franquismo en El Marrufo

Localizados restos de al menos nueve personas más y signos de violencia en otras dos sepulturas

Limpieza de restos hallados en la fosa 3 de El Marrufo. / afresama
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Los equipos que trabajan en las fosas comunes de represaliados por el franquismo en la finca de El Marrufo, situada en Jerez, han hallado, a unos 30 metros de la zona de actuación principal del campo de trabajo arqueológico, una quinta sepultura clandestina con restos de un cuerpo humano. Además, en la fosa número 4 se han detectado restos óseos que podrían corresponder a un mínimo de nueve personas y, en el tercer enterramiento, signos de violencia.

El arqueólogo responsable de la excavación, Jesús Román Román, manifestó que "la existencia de la nueva sepultura hace suponer que el área de dispersión de las fosas comunes podría ser mayor que la que en un principio se había estimado".
Según este arqueólogo, "la presencia de fosas con pocos cuerpos y poca profundidad", debido en parte a la dureza del terreno, permite pensar en la hipótesis de que "la dinámica de los verdugos, que dispusieron de varios meses y un amplio terreno para ejecutar los fusilamientos, siguió la pauta de la apertura diaria y sucesiva de fosas que inmediatamente tapaban". Por esta razón, no cabe descartar el supuesto de que "todo el perímetro de la zona principal de actuación arqueológica podría contener nuevas fosas".

Los restos hallados en la fosa número 4, en proceso de delimitación, podrían corresponder a un mínimo de nueve cuerpos. Esta fosa es paralela a la número 1, ya exhumada y en la que aparecieron restos de diez personas.

En la sepultura número 3, según datos aportados por el antropólogo físico Juan Manuel Guijo, han sido identificados ocho esqueletos adultos cuya edad se precisará tras su exhumación. De estos ocho, tres son esqueletos femeninos claros, y otros dos también podrían corresponder a mujeres. Siete cuerpos de esta fosa presentan posibles evidencias de haber tenido las muñecas atadas y de impactos de proyectiles.
"Estos signos de violencia indican la alevosía con la que los verdugos asesinaron a estas víctimas inocentes", afirmó el presidente de la Asociación de Familiares de Represaliados por el Franquismo de La Sauceda y El Marrufo (Afresama), Andrés Rebolledo.

El responsable de esta agrupación informó también del inicio de las labores de limpieza de la maleza del interior y del exterior del antiguo cementerio de la Sauceda, donde se proyecta realizar el entierro digno de las víctimas cuyos cuerpos se exhumen.

Sobre este asunto, señaló que la Delegación de Medio Ambiente de Málaga ha emitido un informe favorable para la autorización de las obras de reparación de este recinto, que está a expensas de la firma final del delegado. Asimismo, explicó que se está gestionando la autorización del Ayuntamiento de Cortes de la Frontera, donde está dicho cementerio, abandonado desde los sesenta.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/08/17/andalucia/1345227042_261198.html

domingo, 19 de agosto de 2012

Exhuman el cuerpo de un caravaqueño enterrado en una fosa común tras la guerra


Caravaca de la Cruz


La familia de Juan José Martínez localiza sus restos en la cárcel de Pamplona donde falleció


Los nietos del caravaqueño Juan José Martínez Sánchez, con sus restos recuperados.
Los nietos del caravaqueño Juan José Martínez Sánchez, con sus restos recuperados.  L. O.
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ENRIQUE SOLER ­Ni vencedores, ni vencidos, ni invasores, ni invadidos. Solo muerte. Éste fue el frío resultado que tres años de guerra (1936-1939) trajeron a España. Muchos quieren olvidar, pero otros no pueden. Los supervivientes aún viven con la agonía de saber dónde están sus seres queridos, en qué carretera perdieron su vida, en qué cementerio, en qué fosa común fueron enterrados en el olvido para siempre de unos, pero en el pensamiento diario de otros.
Es el caso de Juan José Martínez Sánchez, natural de Caravaca y que falleció por colapso al corazón debido a una tuberculosis el 25 de septiembre de 1942, mientras estaba encarcelado en el Penal del Fuerte de San Cristóbal en Pamplona. Tenía 42 años de edad. Aunque la historia lo diera por olvidado, su familia siempre lo llevó en el corazón.
Juan José, como tantos otros, fue encarcelado sin motivo aparente. Alpargatero de profesión, con ideas republicanas, sin llegar a estar afiliado a ningún partido, su gran pasión siempre fueron los palomos, afición que le llegó a costar la vida. Tras una discusión con otro palomista del bando contrario, éste lo acuso de estar presente en los fusilamientos que el Bando Republicano realizó en la explanada del castillo en 1939. Aunque declaró que Juan José no fue ejecutor, sí lo acusó de estar presente aquella fatídica noche. Sin juicio, fue encarcelado en Caravaca, trasladado hasta la cárcel provincial de Murcia y finalmente, ingresó en el penal del Fuerte San Cristóbal de Pamplona, donde falleció tres años después debido a la tuberculosis.

¿Dónde está mi marido?
Su nieta Toñi Hernández recordaba para LA OPINIÓN la obsesión que tuvo su abuela, Antonia Caro, con recuperar los restos de su abuelo. «Ella falleció sin saber dónde estaba su marido, obsesión que trasmitió a mi madre, que por fin verá descansar en paz los restos de su padre». Toñi explicó que «de nada le sirvió a mi abuelo los testigos que aseguraron que él no estuvo presente aquella noche en el castillo». Tras el fallecimiento de Juan José, su esposa Antonia y sus hijos no tuvieron más remedio para partir a Barcelona, tras quitarle la ayuda social y ante el temor de represalias. Allí fue donde la familia echó raíces y donde Antonia falleció. «Mi abuelo era hijo único y mi abuela solo tenía un hermano, que era del bando contrario y nunca más tuvo relación con ella», aclaraba Hernández sobre los vínculos familiares de sus abuelos.
«Siempre fue la obsesión de mi madre, y hace dos navidades mi sobrina Nuria se puso a buscar por Internet y dio con la Sociedad Txinparta para la memoria histórica y con Koldo Pla, a quien quiero agradecerle el trabajo que ha realizado», manifestó Hernández, quien además expresó que su madre siente «satisfacción por haberlo encontrado, pero mucha rabia por todo lo que sucedió».
La memoria, que aunque perdida no olvida, rescató de la fosa número 22 fila 2 del Fuerte San Cristóbal de Pamplona a Juan José Martínez, que en breve descansará para siempre donde un día volaron sus palomas en libertad.