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miércoles, 6 de octubre de 2010

"Ninguna mujer abandonó a su marido preso, cosa que sí hicieron muchos hombres republicanos"

la historia de las presas de saturraran 

Los espejos reflejan realidad y ficción. La película sobre las presas de Franco en la cárcel de Saturraran, 'Izarren Argia', cuenta desde ayer con un libro científico que exhuma los porqués de aquella política de exterminio. Lleva por título 'No lloréis, lo que tenéis que hacer es no olvidarnos'


Iban gorriti - Miércoles, 6 de Octubre de 2010 
SATURRARAN. La periodista e investigadora, María González, es la autora del volumen que contextualiza la realidad de las presas en plena represión. Y lo analiza desde una perspectiva de género. Por otro lado, el responsable de la productora Baleuko, Eduardo Barinaga, se convierte en espejo en este diálogo. Contrasta los datos de González, que se plasman en la ficción cinematográfica de Izarren argia.
¿Qué les ha parecido la película?
EDUARDO BARINAGA: Cuanto más tiempo pasa, me doy cuenta del acierto que ha sido hacer Izarren argia. Es una historia que va creciendo. En un principio era un compromiso, ahora es una emoción y empieza a ser una ilusión. Recoge de una manera creativa lo que realmente ocurrió.
MARÍA GONZÁLEZ: Lo primero que me llamó la atención fue su contenido divulgativo, que permitía llevar a más público que aquél que se especializa en memoria histórica. Es más, yo empecé a verla con los datos que conoces, y, de repente, la trama te llena. Ya dejas de analizar y te metes en la historia que cuenta.
E.B.: Me encanta que María diga eso porque eres una estudiosa de los datos y al final, el haberle conseguido meterle en la trama es el gran logro de la película.
En muchos casos, el único delito de las presas era ser mujer.
M.G.: Muchas estaban organizadas políticamente y otras eran familiares de rojos. Hay que reivindicar que algunas estaban por sus propios delitos contra el código militar español franquista, pero habían participado en la vida pública a través de sindicatos, partidos políticos. Ellas subrayaban su pertenencia y actividad política. En ese sentido, se puede distinguir lo que en los campos de concentración llamaban presos políticos y presos por desgracia, aquellos que al no tener conciencia política no tienen capacidad de analizar lo que les estaba pasando. Son los que peor lo llevaban. Ése es el caso de las mujeres de Saturraran.
E.B.: La película es una síntesis. La hemos desarrollado desde la óptica de condición de mujer. No hemos entrado en tanto detalle porque es una película, pero trata lo que se ha desarrollado en esa cárcel desde la óptica de la mujer.
¿Cuáles fueron los métodos de represión franquista contra las mujeres?
M.G.: Está la violencia visible y la invisible. La primera es la directa, la que se palpa en la guerra. La invisible se divide en dos: por un lado, está el clima sociocultural asfixiante en esa época y, por otro, la que ejerce el régimen para afianzarse. Una de las armas ejercidas por el franquismo era deshacerles de sus raíces.: les traían de Andalucía, Madrid, o los países catalanes hasta Saturraran, que estaba fuera de todo, no había ni tren ni nada. Además, les hacían trabajar gratis para un régimen que les estaba masacrando. Por último, hay que tener en cuenta la cuestión de los hijos, que aparte de suponer un castigo para ellas, suponía el triunfo del ideal fascista, en el que ya no iba a quedar nada del régimen democrático anterior.
E.B.: Me quedo con lo de la violencia invisible, catarsis que hemos vivido quienes hemos estado en el rodaje. Según avanzaba el guión notabas que las actrices comenzaban a sentir la violencia que había existido. Les entraba como una responsabilidad de decir, ¿estaré a la altura yo de las personas que en la cárcel sufrieron lo que sufrieron? Las actrices me han dicho que son distintas a como eran antes del rodaje porque han interiorizado lo que ha supuesto esta represión soterrada.
En el libro también se habla de una represión institucional franquista contra las mujeres republicanas ejercida por hombres republicanos.
M.G.: Se considera que la República es la República de la mujer, pero no porque los hombres le hubieran dado ningún sitio público, ni nada. Ellas mismas reivindicaron la lucha feminista de años anteriores. Indalecio Prieto se negó a votar a favor del voto femenino. Y eso que el PSOE quería votar a favor. Ni siquiera votó. En ese sentido, una vez acabada la guerra se da una diferencia entre perdedores y vencidos.
En ese caso no fueron sinónimos...
M.G.: Perdedores son los que perdieron la guerra; pero los vencidos son los que interiorizaron el ideal fascista del régimen de Franco y lo aplicaron en la represión contra la mujer.
¿Qué ocurrió entonces?
M.G.: Se dejó de lado a todas las mujeres en las luchas clandestinas de la posguerra. Se les relevó a tareas administrativas, a cuidado de presos... Es lo que presas francesas de campos de concentración llamaban muerte afectiva. Significa que los hombres renegaron de las que habían sido sus parejas. Les dejaron abandonadas en las cárceles y reorganizaron su vida con mujeres que no tuvieran significado. Ninguna mujer ha hecho eso. Por último está la violencia privada: la machista en casa, casos de violencia de género de hombres que maltrataban a mujeres que habían querido y que están sin documentar. Aparte de los fascistas, también hubo republicanos.
E.B.: Yo me quedo con la parte que me corresponde en el libro -ha escrito un abecedario-, el vocabulario de la memoria histórica en la que hay un caso muy significativo. Las tropas fascistas italianas tomaron Ondarroa. Entonces, los hombres se marchan, escapan; otros van al frente, y se quedan solas las mujeres, que son violadas. En una canción popular de Ondarroa le preguntan a un niño a ver por qué es de color negro y responde Italiarrek jakingo dute.
Por ello, el lema de "Izarren Argia" es: Les arrebataron todo menos la esperanza.
E.B.: El fascismo, en este caso el franquismo, buscaba aniquilar invisiblemente y qué cosa más sibilina que la esperanza de vivir o de futuro, la esperanza de ser madre. Todo.
M.G.: La estrategia nazi de los campos de concentración consistía en eso, en pensar que nunca ibas a salir de ahí.
Por lo que se puede considerar Saturraran como un campo de concentración.
M.G.: Sí. De hecho, Tomasa Cuevas, una mujer que estuvo en cárceles y que en el año 77 se dedicó a recoger testimonios de sus compañeras para autoeditar un libro, no las denomina cárceles de mujeres, sino almacenes de mujeres.
En los testimonios recogidos por Tomasa había mucho humor. ¿La película también lo contempla?
E.B.: Cuando asumes un trabajo de esta dimensión, te da temor incluirlo. Ahora, si quieres hacerlo realista, en la película hay dos o tres secuencias que están limpiando la ropa, cantan… Había diversión y la protagonista tiene un enamoramiento con un joven de Ondarroa... No pueden ser personajes uniformes y monolíticos. Tiene un punto de humor.
M.G.: De todos modos, si para la película se hubieran tomado frases con humor reales dichas por presas, el público las hubiera considerado como un fallo. Rosario Dinamitera cuenta que a ellas les racionaban el agua. Les daban un vaso al día y debían elegir si lo empleaban para beber o para asearse. Se decían: ¿Qué hacemos con esto: nos lo bebemos o lo dejamos para la noche?
E.B.: El cine debe sugerir, emocionar y dar pie a que personas como tú, estudiosas del tema, lo veáis y corroboréis que fue así.
También se puede corroborar que han editado el libro vasco con el título más largo.
M.G.: (Risas) Es la frase que dice una mujer, testigo de otra a quien iban a fusilar. El peor, peor, momento para una mujer era cuando por la noche venían a buscar a una compañera. Es lo que le dijo a ella y lo hemos usado de manera textual. (Barinaga, se guarda su respuesta)
En Saturraran, murieron 177 mujeres y 59 niños.
M.G.: Es que, además, ningún hombre se hacía cargo de sus hijos. En 1939 los franquistas cambiaron algunas leyes. A los 3 años ya no podían estar allí. Además, no eran registrados. Sólo sus madres. Había una ley, incluso, que, una vez fuera, si el niño no se acordaba de sus apellidos, se le podía cambiar el nombre. Se calcula que hay más de 10.000 aún desaparecidos.
E.B.: El libro incluye una carta, de un adulto que de niño fue enviado de la cárcel a familiares de Extremadura. Volvió a buscar a su madre. En Ondarroa, durmió en una cueva y cogió una pulmonía. Un baserritarra oyó sus toses y se lo llevó hasta hoy.
M.G.: El auxilio social servía entonces para que los menores se dieran cuenta de que habían fusilado a sus padres con derecho.
¿Cómo se puede llegar a la juventud para que no vean la memoria histórica como "el rollo de los viejos"?
E.B.: ¡Con esta película! En el Zinemaldi, en Zabaltegi, el jurado joven, votó a Izarren Argia como la segunda que más les gustó, después de Blog, con una nota de 7,9.
El libro ayudará a comprender el contexto que sufrieron las mujeres.
E.B.: Aporta un sentido más, se entiende mejor la película. El fascismo tenía pensado qué hacer con la mujer en su política de exterminio.
Maria, usted colabora con el asociación Durango 1936 Kultur taldea.
M.G.: Estamos preparando el acto Agurrik Gabeak! para el día 29 y hemos comprobado que en Saturraran sólo de Durangaldea hubo veinte mujeres.
E.B.: Volviendo a lo del título más largo... lo es porque es el proyecto más largo abordado en este país. Hoy hablamos de un libro, el día 15 de un autobús de la memoria, el 22 de una película y desde hace tiempo está en la red. Lo que era una buena historia se ha convertido en un proyecto emocional. Por eso ha sido tan largo, porque las emociones cuesta a veces sintetizarlas.

http://www.deia.com/2010/10/06/politica/euskadi/ninguna-mujer-abandono-a-su-marido-preso-cosa-que-si-hicieron-muchos-hombres-republicanos

Homenaje a Augusto Garrido Soriano

Emilio Sales, Foro por la Memoria de Toledo, - 5 Octubre 2010

Sábado 2 de octubre, en Gamonal (Toledo)


Mediodía del sábado 2 de octubre de 2010. A las puertas del cementerio de la localidad toledana de Gamonal se van congregando familiares y vecinos para dar el merecido homenaje a un gamonino ausente hace más de 70 años. AUGUSTO GARRIDO SORIANO era un pastor, un ciudadano que tenía inmensas inquietudes, aprendió a leer, a escribir y a defender sus derechos y a luchar por ellos. Por eso consideró que el comunismo era la ideología emancipadora, por eso fue Secretario Local del PCE. Por defender a los de su clase, a los parias y desfavorecidos y ver que la República podía ser la salida a ños de atraso, de caciquismo, de analfabetismo, lucho por ella. Por ello fue condenado (¡vaya sarcasmo!) a 30 años de prisión en consejo de guerra, acusado de “adhesión a la rebelión”.
Después de un largo peregrinaje por cárceles y ¿sanatorios penitenciarios? fue recluido en el Fuerte S. Cristobal, en la capital pamplonesa. Allí, como otros muchos murió por tuberculosis. Ahora vuelve a su tierra, después de 68 desde que se le asesinara en tierras lejanas. Ha sido un momento triste y dichoso a la vez, puesto que reposa junto a su mujer envuelto en la bandera republicana por la que luchó.
Descanse en paz. Viva la República.
 Nos encontramos hoy aquí, en el cementerio de Gamonal, para dar merecida sepultura a los restos de nuestro abuelo materno Augusto Garrido Soriano, nacido en Gamonal el 7 de octubre de 1910, primer hijo de Tomás Garrido y Fermina Soriano, hermano de Valeriano (que falleció en el frente de batalla, durante la Guerra Civil), Maxi, Cándido y Antonio, todos ellos también fallecidos.
El 28 de noviembre de 1934 contrajo matrimonio con Primitiva Varela, teniendo dos hijas: Sagrario, nacida en 1935 y Manoli (nuestra madre) en 1937.
Su padre era pastor, y a este oficio se dedicó el abuelo durante los pocos años que dispuso para trabajar. A pesar de no haber ido a la escuela, sabía leer y escribir perfectamente. Era republicano, comunista y secretario local del Partido Comunista en Gamonal, en los años previos a la Guerra Civil.
Cuando comenzó la Guerra se alistó en el bando republicano, marchando de Gamonal en septiembre de 1936 ante el avance de las tropas fascistas.
Acompañado de toda su familia se dirigieron hacia la zona de Mora de Toledo, viviendo en esta población y en Urda. Allí permanecieron hasta el final de la guerra.
En abril de 1939, tras la derrota republicana, regresan todos a Gamonal. Siendo  detenidos. El día 29 de abril el abuelo es trasladado desde el calabozo de Gamonal hasta la prisión de Talavera, por orden del Comandante Militar de la Zona.
El 28 de febrero de 1940 el Juzgado Militar nº 8, con jurisdicción sobre Gamonal, ratifica la prisión.
El 21 de julio de 1940  es trasladado a Toledo, para sufrir Consejo de Guerra, regresando a la prisión de Talavera.
El 17 de enero de 1941 el Juzgado Militar de Toledo emite sentencia: “sumarísimo de Urgencias nº V-728 delito de ADHESION A LA REBELION”, siendo condenado a una pena de 30 años de reclusión.
El 2 de febrero de 1941 es trasladado a la Prisión de Toledo.
El 18 de febrero de 1941 le envían a la Prisión de Burgos.
En 1942, siguiendo el rastro de sus cartas, sabemos que estuvo en el Sanatorio Penitenciario de Porta Coeli, en Valencia.
Y en enero de 1943 está en la Prisión del Fuerte de San Cristóbal, en Pamplona, donde fallece el 5 de noviembre a los 33 años de edad.
 Hasta aquí el capitulo frío de las fechas y acontecimientos que hemos conocido por documentos oficiales. Ahora pasemos al lado humano de esta historia, historia de tristezas que será similar a la de muchos españoles y españolas de aquellos años, que sufrieron y padecieron lo indecible por el solo motivo de ser “rojos” y haber defendido sus ideales luchando en el bando republicano.
Al iniciarse la Guerra el abuelo tiene 26 años, un año antes había nacido su primera hija y un año después nace la segunda.
Cuando comienza su calvario por las cárceles de España el abuelo tiene 29 años. Ha podido disfrutar escasos 3 años de su esposa y sus hijas, y esos 3 años han sido en tiempo de guerra.
En el periodo transcurrido en la Prisión de Talavera, hasta la sentencia del Tribunal Militar, el abuelo y su familia tienen la esperanza de que la pena que le corresponda pueda ser mínima y estar libre en poco tiempo..
Pero la realidad es mucho más dura, y los tribunales militares franquistas le condenan a la pena máxima posible una vez superados los años negros de fusilamientos indiscriminados:30 años de cárcel.
Todos los hechos que ocurren a continuación están extraídos principalmente de la correspondencia que nuestro abuelo dirige a nuestra abuela, primero a su domicilio en Gamonal y después al domicilio de un familiar en Talavera (cambio forzoso que debió realizarse porque llegó un momento en que los caciques franquistas del pueblo no entregaban la correspondencia del abuelo).
En total conservamos  un total de 13 cartas, en formato de tarjeta postal. De ellas 8 se remitieron desde Burgos, 1 desde Porta Coeli (Valencia) y las 4 restantes desde Pamplona.
Leyendo estas cartas por orden cronológico comprobamos el progresivo deterioro en la salud del abuelo y en su estado de ánimo. Todas las primeras están escritas con ánimo positivo y con esperanza, su letra es pequeña para aprovechar al máximo el poco espacio que dispone la tarjeta. Le permiten escribir y recibir una carta a la semana, si alguna vez la que debe recibir se retrasa y a la semana siguiente llegan dos juntas solo le dejan coger una. Estas cartas lógicamente pasan por la censura de la Prisión correspondiente. Escribe sobre los compañeros más allegados, todos paisanos: Roberto, Patro, Benigno y Alejandro.
Comenta con alegría sobre los paquetes de comida recibidos, así “dos trozos de queso, un cuarterón de chocolate, un trocito de tocino, un bollo y conejo” son un tesoro, comprende que no puedan mandarle más a menudo estos víveres que son su salvación.
Agradece el esfuerzo y sacrificio que están realizando por él sus padres. Manda recuerdos para toda la familia, comenta sobre las hijas, manda pésames por familiares fallecidos. Incluso muestra la esperanza de conseguir la libertad en plazo de un año, para el siguiente cumpleaños de la abuela (están recabando informes para aportar a esta causa, aunque les ponen dificultades para conseguirlos). Envía dos postales en verso, sencillas, tiernas y preciosas hasta en la escritura, en los cumpleaños de las niñas.
Sin embargo la que escribe el 14 de agosto de 1941 nos hace pensar que ya esta enfermo, pues la abuela en su carta anterior le ha dicho que quiere ir a verle. Él la contesta “que por muchas ganas que  tengas tú de verme tengo yo más o tantas de verte a tí, pero no lo veo bien debido a que te cuesta mucho el viaje, por lo mínimo 80 pesetas, cantidad que tú no dispones”.
Suponemos que debido a sus graves problemas de salud es trasladado al Sanatorio Penitenciario de Porta Coeli, en Valencia desde donde el 20 de mayo de 1942 escribe una carta a la abuela, se trata de la primera postal donde ya no escribe el “Arriba España, Viva Franco”, de todas las anteriores”, deducimos que ve fracasados todos los intentos por conseguir una pronta libertad y ya no le importan las “formas” impuestas por la dictadura franquista. Y es la ultima carta que transmite todavía serenidad y buen estado de ánimo.
Inexplicablemente el 12 de enero de 1943 está en la Prisión del Fuerte de San Cristóbal, y decimos inexplicablemente porque se trata de una penitenciaría nada indicada para sanar enfermos: al clima duro de Pamplona hay que unir las condiciones extremas de sus instalaciones, lo que produce una mortandad muy grande entre los presos. Más pareciera que le han enviado allí como castigo, para acelerar su muerte. Su carta de esa fecha muestra una letra más grande, con menos contenido, dedicada sobre todo a su enfermedad, dice que está un poquito mejor y que va recobrando el apetito, que un médico de la cárcel se preocupa por él y que le ha regalado unas inyecciones y otras cosas más.
En la del 7 de abril de 1943 denota un gran pesimismo y falta de esperanza. La abuela le ha comentado en la suya que ha salido de la cárcel su amigo Roberto, y él no la cree, la dice que debe estar equivocada, que habrá salido a los campos de trabajo.
Comenta sobre la pérdida de un paquete con comida que no le ha llegado. Se alegra por las primeras letras que le escribió en la ultima carta su hija Sagrario.
La de fecha 29 de junio de 1943 ya solo refleja desesperación. Dice encontrarse regular de salud. En la anterior que escribió a la abuela la contaba sobre su situación real, sin tapujos, y la abuela se quedó muy disgustada, y la dice: “comprendo que mi tarjeta  anterior te causaría un disgusto respecto a lo que te decía de mi situación, claro está que no debía deciros nada y así sufriría yo solo, pero es que aquel día era uno de los muchos malos que tengo, pero en fin lo llevaremos con paciencia, sería este mi destino”. Habla sobre otros dos paquetes de comida perdidos.
La ultima carta que conservamos es de fecha 31 de julio de 1943 y es definitiva, de una tristeza infinita. Dice seguir estando regular y comenta a la abuela: “de lo que dices que te encuentras muy disgustada debido a mi enfermedad pues yo estoy loco en pensar lo que he sufrido y en lo que os habéis sacrificado vosotros y todo va a ser en vano”, y “de lo que decís de venir a verme pues con gusto mío no es”, pero no insiste en que no vaya a verle, por lo que parece estar diciendo a su esposa ven pronto que me queda poco tiempo.
El 16 de agosto de 1943, la abuela Primi, tras conseguir un salvoconducto del ayuntamiento de Gamonal viaja en tren hasta Pamplona para poder estar cerca de su marido. Hoy este viaje a cualquiera nos resultaría insignificante, pero si nos trasladamos a 1943, años de posguerra, y que la que viaja es una mujer sola, esposa de convicto “rojo”, sin recursos económicos,el viaje debió resultar tremendo. Tuvo la fortuna de coincidir en el tren con una señora de Pamplona, que la llevó a su casa los primeros días y la consiguió trabajo cuidando los niños de una familia. Creemos que esta mujer se llamaba Salvadora Delgado, con domicilio en San Miguel nº 1, piso quinto (según figura escrito a lápiz por detrás del salvoconducto que llevaba la abuela). La familia para la que trabajó la abuela el tiempo que permaneció en Pamplona hasta el fallecimiento del abuelo fue el matrimonio formado por Albina y Eduardo, dueños de los Almacenes Rodríguez. Nos resulta gratificante pensar que en esos días tan difíciles la abuela tuvo la ayuda y el apoyo de estas buenas personas. Para ellos, desde aquí, nuestro más sincero agradecimiento por el noble comportamiento demostrado hacia una humilde persona desconocida.
La abuela compartió el cuidado de los niños de la familia Rodríguez con las visitas al abuelo en la cárcel del Fuerte San Cristóbal.
Para que os hagáis una idea del esfuerzo que tenía que realizar cargada con los víveres que le llevaba el fuerte se encuentra arriba del monte Ezkaba, aproximadamente a 6 kilómetros de Pamplona, recorrido de ida y vuelta que debía hacer andando los días de visita.
Nos consuela pensar que por lo menos el abuelo estuvo confortado por la presencia de abuela Primi durante esos tres meses que aún vivió.
El 5 de noviembre de 1943, a las 19 horas y 45 minutos Augusto Garrido Soriano falleció en la 1ª Enfermería del Fuerte de San Cristóbal a consecuencia de “anoxemia por tuberculosis pulmonar”.
La abuela Primi regresó a Gamonal unos días después, a pesar de la insistencia de la familia Rodríguez para que se trajera a sus hijas a Pamplona y continuara allí trabajando, pues su vida iba a ser más cómoda en la ciudad que en el pueblo.
Hasta aquí la desgraciada muerte de nuestro abuelo Augusto. Y decimos “desgraciada” no en su sentido de desgracia causada por el azar o por la mala conducta personal, sino de la desgracia causada por el franquismo en cientos de miles (o quizás millones) de familias españolas de esa época. Nuestro abuelo no debió morir entonces, tan joven, murió consecuencia del ensañamiento de un régimen fascista que no tuvo ninguna piedad para con el vencido.
Por eso hoy levantamos nuestras voces para seguir denunciando las atrocidades cometidas entonces y reclamando nuestro derecho a exigir una Ley de Memoria Histórica que vaya más allá de la actual, y que no impida a los jueces abrir las muchas fosas que quedan por descubrir de fusilados de la postguerra o iniciar un proceso judicial contra las barbaridades cometidas por Franco y su régimen.      
En todos los años transcurridos desde entonces nuestra familia desconocía donde estaba enterrado el abuelo. Pensábamos que sus restos habrían ido a parar a alguna fosa común de algún cementerio de la zona, pero manteníamos vivo su recuerdo a través de lo que nos contaban nuestra madre y nuestra tía Sagrario.
Inesperadamente, en el año 2006, nuestra madre recibe una llamada desde Bilbao que la informa que los restos de su padre han aparecido. Ella incrédula desconfía de quién la está hablando. Pero lo que la contaban era verdad. Gracias a alguna casualidad y al esfuerzo de varias asociaciones navarras se había conseguido localizar el cementerio del Fuerte San Cristóbal, cementerio desaparecido por la maleza en el monte Ezkaba, en Pamplona. Sin embargo, en todo este tiempo los militares y la iglesia eran conocedores de su existencia y situación y de toda la gente que allí fue enterrada, pero callaron hasta que estos hechos los obligaron a reconocer la realidad.
Desde entonces, la Asociación Txinparta, la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra de la Guerra Civil del 36 y la Sociedad de Ciencias Aranzadi han trabajado sin descanso para que todas las familias que queríamos recuperar los restos de nuestros seres queridos lo consiguiéramos. Y así el 12 de junio de este año acudimos al cementerio del fuerte San Cristóbal para ver la tumba ya descubierta de nuestro querido abuelo. La jornada fue inolvidable. A pesar de ir a ver solo los restos del abuelo consumidos por el paso de 67 años, nos quedó la tranquilidad del deber cumplido, de que nuestra madre y nuestra tía pudieran ver realizado el anhelo de toda su vida: encontrar la tumba de su padre. Hoy cerramos esta historia dando entierro a los restos de nuestro abuelo Augusto en el cementerio de su pueblo, donde descansará junto a los restos de la abuela Primi.
Y queremos mostrar nuestro eterno agradecimiento a toda la gente y a las asociaciones antes mencionadas que han trabajado para propiciar esta recuperación, sacando a la luz otro vergonzoso capítulo de la triste historia franquista.
Descanse en paz eternamente Augusto Garrido Soriano, que ha vuelto a su tierra tras 71 años de ausencia forzosa.

Localizan catorce cadáveres de fusilados en la Guerra Civil


Pelabravo, Salamanca


Catorce nuevos cadáveres encontrados en el término municipal de Pelabravo se sumarán a partir del próximo fin de semana a la larga lista de fusilados durante la Guerra Civil.
Raúl Martín

Los trabajos de exhumación iniciados el pasado mes de marzo han dado sus frutos y se han hallado catorce cuerpos con todo tipo de detalles, habiendo sido ya identificados diez de ellos. Se trata de Eduardo Mateos Rodríguez, Juan Manuel Manjón Hernández, Gregorio Moñita Martín, Gabriel Martín Martín, Rafael Rodríguez Pérez, Agustín Rodríguez Pérez, David Alonso Blanco, Luis Crespo Regalado, Cayetano Herrero Díez, Baldomero Pérez Pérez y otros cuatro cadáveres sin identificar.

Esta catorce personas fueron fusiladas por franquistas y enterradas en el término municipal de Pelabravo, concretamente en el lado izquierdo de la carretera desde Salamanca hasta Alba de Tormes, junto al monte Gargabete, durante los
días 3, 4, 9, 11, 12 y 26 de agosto de 1936. Así consta en la investigación iniciada por la Asociación Salamanca Memoria y Justicia con la autorización del Ayuntamiento de Pelabravo, la colaboración de familiares de las víctimas y la dirección del historiador y arqueólogo José María Collados. Tras la detallada exhumación de los cadáveres, selección de sus restos y catalogación, se depositarán en cajas individuales para rendirles homenaje durante el próximo fin de semana.

El acto tendrá lugar el sábado, a las seis de la tarde, en el cementerio de Nuevo Naharros, pedanía del término municipal de Pelebravo. Media hora antes, en el Ayuntamiento de esta localidad, se recibirá a las autoridades, familiares y amigos, rezando una oración en la iglesia del pueblo con la participación del párroco, Manuel Maíños. Ya en el cementerio, se llevará a cabo la inhumación en el nicho predestinado para las urnas, se colocará una lápida con los nombres inscritos de las víctimas y se interpretará el ‘Canto a los pájaros’ de Pau Casals. También intervendrán en el acto el director de la exhumación, José María Collados, y el presidente de la Asociación Salamanca Memoria y Justicia, Santiago López, además de las autoridades y familiares que acudan al homenaje.

El inicio de los trabajos de recuperación de los catorce cadáveres ya fue anunciado en exclusiva por este periódico el pasado 18 de marzo. Según detalló entonces José María Collados, “los fusilamientos tuvieron lugar a lo largo del mes de agosto de 1936 en los alrededores de este municipio”. Este arqueólogo salmantino ha averiguado que las víctimas, una vez fusiladas, eran recogidas por los vecinos de Pelabravo y llevadas hasta la fosa común del municipio. Los salmantinos que fueron enterrados en la fosa común de Pelabravo en plena Guerra Civil española tenían edades comprendidas entre los 19 y 35 años, todos ellos varones, de municipios tan distantes como Rollán, Armenteros o Tejares. Los restos de estos salmantinos estaban enterrados a la entrada de Pelabravo, junto a un parque. Los primeros huesos aparecieron a medio metro de la superficie, «muy removidos por el paso del tiempo», señaló Collados.
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martes, 5 de octubre de 2010

Música y reflexión para conmemorar la primera década de exhumaciones

El 23 de octubre se cumplen diez años desde la primera exhumación con métodos científicos de una fosa común con víctimas de la represión franquista

EP Valladolid 05/10/2010
Trabajos de exhumación de la fosa de Villalba de Duero (Burgos) realizados el pasado agosto.

Trabajos de exhumación de la fosa de Villalba de Duero (Burgos) realizados el pasado agosto.


Un concierto-homenaje y unas jornadas en las que participarán jueces, abogados, antropólogos, cantantes y familiares, conmemorarán el décimo aniversario de la primera exhumación de una fosa común con víctimas de la represión franquista, que se realizó el 23 de octubre de 2000 con técnicas arqueológicas y forenses en Priaranza del Bierzo (León).
Ese año fueron recuperados los restos de trece civiles republicanos, asesinados el 16 de octubre de 1936 en la localidad leonesa, una exhumación de la que surgió la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), que a partir de ese momento inició un movimiento social de búsqueda de desaparecidos.
El sábado 23 de octubre tendrá lugar el concierto, 'ARMH, Diez años recuperando memoria'
Para conmemorar esa fecha, la ARMH ha preparado unas jornadas y un concierto homenaje que servirá para reflexionar acerca de lo que ha ocurrido en estos años, hablar de lo que está por venir y agradecer la labor de cientos de personas que ha permitido, según indicaron fuentes de la Asociación, "que muchas familias hayan encontrado una reparación que no han recibido de las instituciones".

Mesas de debate

Las jornadas arrancarán el sábado 23 de octubre con el debate 'Diez años de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica', en el que participarán Santiago Macías de la ARMH y el catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra Vicenç Navarro.
Además, se celebrará la mesa redonda 'De la memoria a la justicia', en el que intervendrán el magistrado emérito del Tribunal Supremo José Antonio Martín Pallín; el magistrado de la Audiencia Nacional Ramón Sáez Valcárcel, y la abogada de la causa argentina contra el franquismo Ana Messuti.
Por la tarde, en 'Memoria, debate y movimiento asociativo' participarán el antropólogo del Centro de Investigaciones Científicas Francisco Ferrándiz; el antropólogo de la Universidad Pablo Olavide Ángel del Río; Guillermo Fouce, de Psicólogos Sin Fronteras, y Pablo Sánchez León, historiador de la Universidad del País Vasco.

Concierto- homenaje

A partir de las 20.00 horas, se celebrará el concierto 'ARMH, diez años recuperando memoria' en el Teatro Bérgidum de Ponferrada (León).
"Se trata de un homenaje a los desaparecidos y desaparecidas, a sus familias y a todos los voluntarios que con su trabajo han ayudado a proporcionar algo de justicia a las víctimas de violaciones de los derechos humanos de la dictadura", indicaron las mismas fuentes.
El domingo tendrá lugar un acto conmemorativo en la fosa de Priaranza del Bierzo
En él participan y colaboran el escritor Manuel Rivas; los cantautores Pedro Guerra y Uxía Senlle; el cantante Juan Carlos Mestre, último Premio Nacional de Poesía, y familiares de desaparecidos. Allí, se proyectará los vídeos realizados por los artistas de la plataforma Cultura contra la Impunidad, entre otras actividades.
La entrada del concierto costará 15 euros, con los que se sufragarán los gastos de traslado, alojamiento y manutención de los ponentes, participantes y algunos familiares.
En domingo, a partir de las 11.00 horas, tendrá lugar la conferencia 'La fosa de Priaranza del Bierzo' en el que intervendrán los arqueólogos Julio Vidal, Mari Luz González y Lourdes Herrasti así como María Encina Prada, antropóloga física, y Francisco Etxeberría, médico forense.
A las 13:00 horas se celebrará la inauguración de una placa conmemorativa en la fosa de Priaranza del Bierzo en presencia de familiares e integrantes de la Asociación y que contará con la música de violonchelo de Belén Guerra.
 

Uno de 'los cinco de Nava' descansa ya en el camposanto del pueblo

Los restos de los naveros fallecidos en la posguerra en un fuerte de Navarra fueron exhumados de cuatro fosas comunes


NAVA DE LA ASUNCIÓN, 05.10.10
FERNANDO DE LA CALLE

Ayer lunes se inhumaron en el cementerio de Nava de la Asunción los restos mortales de Luis Cubo Fernández, el primero de los cinco naveros represaliados durante la época franquista, conocidos popularmente como 'los cinco de Nava'. Condenados por su ideología de izquierdas, fallecieron en el Fuerte navarro de San Cristóbal durante su reclusión.

A los sones de la dulzaina y el tamboril, a la inhumación religiosa acudieron varias decenas de personas, entre las que se encontraban familiares y la mayoría de los concejales socialistas del ayuntamiento. Uno de ellos, Juan Antonio Díaz fue el encargado de leer unas palabras del recientemente fallecido José Antonio Labordeta. También relató la historia del fallecido el histórico dirigente socialista local Rubén Fernández Maroto.

Pero el camino hasta el cementerio navero no fue fácil. La asociación de familiares de presos del fuerte de San Cristóbal encargó a mediados de junio del año pasado una prospección mediante georradar para comprobar la existencia de enterramientos de la época de la guerra civil y de la posguerra en once puntos de la comunidad foral de Navarra, en los lugares donde presuntamente sus familiares fueron enterrados tras permanecer encarcelados en el Fuerte. Tras localizarse los cuerpos, la agrupación recibió en el verano de 2009 cerca de 16.000 euros para la excavación y exhumación de fosas.

La asociación siempre manifestó no querer abrir heridas, pues su única intención era saber qué paso con sus familiares, dónde estaban y que sus restos regresaran. Junto a estos cinco naveros hay otros 18 segovianos que perdieron la vida durante su reclusión en el Fuerte de San Cristobal, los cinco de Nava: Vicente Maroto Bercial, Ángel Sanz García, Cipriano Fernández Quinzano, Luis Cubo Fernández y Demetrio Bercial Garzón; otros cinco de El Espinar: Santiago Higuera Muñoz, Bernardino de las Heras Sanz, Benjamín López Sebastián, Santos de las Heras Maricalva y Mariano Borrego Ordoñez; de Robledo de Chavela: Agustín Lucas Sánchez; de Revenga: Pedro Alonso Alvarez; de La Granja: Emilio Serrano Matesanz; de Sepulveda: Félix Ayuso Lázaro; de Segovia: Agustín Lozoya Pérez; de Cuéllar: Julián Poza Marcos; de Gallegos: Román Velázquez Grande, y de Vegas de Matute: Honorato Moreno Barreno.
 
http://www.nortecastilla.es/v/20101005/segovia/cinco-nava-descansa-camposanto-20101005.html

Nota aclaratoria (de Venancio Pla)
En honor a la verdad hay que aclarar que si bien la citada Asociación de familiares realizó una prospección mediante georradar en las proximidades de varios cementerios cercanos al Fuerte de San Cristóbal, sin resultados concluyentes, no tiene nada que ver con este caso de Luis Cubo Fernández  ya que éste, al igual que Juan Montero Sanz, de Cuéllar y otros 129 más de distintas procedencias fueron localizados en el cementerio del fuerte.
Durante el mes de Junio de 2010 la Sociedad de Ciencias Aranzadi junto con el equipo de Asociación Txinparta y otros voluntarios, procedieron a localizar los cuerpos de los 131 presos allí enterrados y a la exhumación de los que habían sido solicitados por sus familiares como es el caso de Luis Cubo y otros 30 más, quedando el resto perfectamente georeferenciados en espera de futuras solicitudes, como varias que ya  ha habido desde entonces hasta la fecha.

De la fosa común al nicho común‏,Cieza (Murcia)

5 Octubre 2010 por enriquecartagena

El nieto de la víctima, promotor del traslado, no ha querido hacer declaraciones “por ser deseo de la familia mantener todo en la intimidad”, según el periodista.

Esta mañana me han llamado de Punto Radio Murcia, la emisora del diario La Verdad, para que opinase sobre la noticia del enterramiento hoy en Cieza de un republicano asesinado por el franquismo en el Fuerte de San Cristóbal (Pamplona) en 1944.

“Es un ejemplo de cómo no deberían de hacerse las cosas”, he manifestado.

He intentado explicarlo de esta manera:

Las familias de los asesinados por el franquismo, en aquellos casos en que pudieron recuperar sus restos, lo hicieron de forma silenciosa, casi a escondidas, tragándose su dolor y su soledad.

La muerte de Pascual Marín Santos, republicano ciezano cuyos restos fueron hallados recientemente. entre los de una de las fosas comunes próximas al siniestro penal pamplonés del Fuerte de San Cristóbal, no se debió -como dice la crónica periodística- a la tuberculosis, si no a que fue asesinado lentamente, aplicándole tormentos por hambre, frío, y el confinamiento prolongado en las lóbregas y húmedas mazmorras, de uno de los penales más siniestros del régimen franquista, como puede hoy contemplarse actualmente en las visitas guiadas. El final de estas condiciones inhumanas, aplicadas a una persona de una edad entonces avanzada, no podía ser otro que la muerte. La enfermedad solo fue el instrumento para acabar con la vida de los presos.

Resulta lamentable, que a los sesenta seis años de este crimen, la definitiva exhumación de Pascual, se haya hecho de la misma forma en que se llevaban a cabo en la posguerra, de forma casi subrepticia, sin permitir que la sociedad civil, los compañeros de las organizaciones políticas y sindicales en las que militaron durante la República y por cuyo compromiso fueron torturados en su cautiverio antes de morir, sean excluídos de participar en esta despedida definitiva, porque siendo comprensible que una familia quiera realizar las exequias en la más absoluta intimidad, no lo es tanto cuando concurren circunstancias como las que rodearon la vida y muerte de Pascual Marín.

No se puede pasar de la fosa común al nicho común, sin más, porque la Memoria Histórica de las víctimas no es propìedad de las familias, si no un legado de dignidad y ejemplo compartido y compartible con toda la sociedad, o al menos, por toda la sociedad democrática. Porque no es una cuestión de “humanidad”, lo que marca el derecho de enterrar dignamente a las víctimas de Franco, si no una concepción de mucha mayor altura: la de hacer de estos actos una suprema didáctica de denuncia de aquel régimen homicida, y una lección de compromiso y de coherencia de las víctimas, con los ideales de justicia y libertad que representaron y por los que fueron asesinados.

http://mhcartagena.wordpress.com/2010/10/05/de-la-fosa-comun-al-nicho-comun%E2%80%8F/

Augusto Garrido descansa en Gamonal 67 años después de su muerte

Fue uno de los represaliados tras la Guerra Civil y falleció en 1943 en la prisión del Fuerte de San Cristóbal de Pamplona. Su familia ha tardado más de medio siglo en enterrar sus restos junto a los de su mujer
Lola Morán

Vuelve a Gamonal, después de 71 años de ausencia. Con estas palabras cerraba ayer su intervención en el cementerio de Gamonal Félix Fernández Garrido, nieto de Augusto Garrido Soriano, un pastor gamonino que halló la muerte en 1943 en la prisión del Fuerte de San Cristóbal, en Pamplona, su último destino después de ser apresado en su casa al término de la Guerra Civil por su condición de republicano.

Sus restos llegaban ayer hasta Gamonal para ser inhumados junto a los de su mujer, que murió siete años después que él, y también acompañados de la bandera republicana que le costó la cárcel. «Mi abuelo era un republicano convencido, era comunista, era secretario local en Gamonal del PC y fue a la Guerra para defender sus ideales», señalaba su nieto, quien dijo que por ello recibió la condena máxima: 30 años por adhesión a la rebelión militar.

«Murió en una prisión sanatorio que no era tal cosa», denuncia su nieto, quien sostiene que, por las condiciones de esta cárcel, al trasladar allí a su abuelo desde un sanatorio de Valencia donde estuvo previamente «fueron a darle la puntilla». Técnicamente, las causas de la muerte fueron una anoxémia tuberculosis pulmonar, aunque desde IU lo consideran un asesinato más del franquismo.

Las hijas de Augusto Garrido, Manuela y Sagrario Garrido Varela, esperaban ayer en casa la llegada de los restos de su padre, para poder darles sepultura junto a su madre. «Lo pasamos mal el día que sacamos los restos pero estamos contentísimos de que hoy mi padre esté con nosotros, porque cuando mi padre se murió yo tenía seis años y en mi casa no había más que lágrimas», recuerda la hija más joven.

Mientras esperan, muestran a quienes les acompañan en ese momento fotografías de su padre, su petaca, el monedero con el dinero que portaba, y cartas que les envió desde prisión, muchas de ellas felicitaciones de cumpleaños en forma de poesía para sus dos hijas. Entre ellas está la última que escribió antes de morir, fechada un 31 de julio de 1943, y en ella daba signos ya de su enfermedad. La muerte le aguardaba el 5 de noviembre de ese mismo año.


Un final muy buscado. La jornada de ayer era un «motivo de alegría y de tristeza, pero sobre todo de haber cumplido algo que mi madre y mi tía venían buscando desde hace más de 50 años, que el abuelo venga a descansar donde debía haber estado hace muchos años», comentaba el nieto de Garrido.

Es el desenlace de un proceso que se inició en 2006 con una llamada a Manuela Garrido desde Bilbao, en la que le informaban que habían aparecido los restos de su padre, cuando la familia los daba por perdidos, enterrados en una fosa común en Pamplona. Los trabajos de las Sociedades Txinparta y Aranzadi para encontrar el cementerio de esta prisión han permitido que «después de cuatro años de espera y de trabajos difíciles para encontrar el cementerio, sacar todas las tumbas e identificarlas» llegaran ayer los restos al camposanto gamonino.

En el cementerio estuvieron también ayer representantes de IU y del PCE, así como el presidente del Foro por la Memoria de Toledo, Emilio Sales, quien decía que este acto servía para «conocer más profundamente lo que pasó», y aludió al número de presos que estuvieron en el Fuerte de San Cristóbal, muchos de ellos castellano-manchegos y de la provincia de Toledo.

Augusto Garrido estaba enterrado en el conocido como ‘cementerio de las botellas’, ya que cada vez que enterraban allí a alguien lo hacían acompañando los restos de una botella con el nombre del fallecido en el interior. En el caso concreto de Garrido, el papel ya no se encontraba en el interior, pero el enterramiento estaba perfectamente detallado y fue posible la identificación sin realizar las pruebas de ADN, precisa Sales.

Sus restos llegaron ayer hasta su casa en una caja que fue cubierta con una bandera con los colores rojo, amarillo y morado. Con ella fue enterrado después de un acto donde la familia estuvo arropada por un centenar de vecinos, que pudieron escuchar el testimonio de su nieto, emocionado por poder asistir a este día, y de Sales. A la una de la tarde, después de 67 años enterrados en Pamplona, los restos de Augusto Garrido reposaban ya con su esposa en el cementerio de la localidad de la cual fue obligado a marchar.

http://www.latribunadetalavera.es/noticia.cfm/Local/20101003/augusto/garrido/descansa/gamonal/67/a%C3%B1os/despues/muerte/501A27F8-D5A8-3273-DA01927DB08A3F07

Ver tambiénhttp://fuertesancristobal.blogspot.com/2010/10/homenaje-augusto-garrido-soriano.html

La memoria de una niña de la guerra

Ada Fernández fue una de las niñas evacuadas a Rusia durante la Guerra Civil española. Asegura que los rusos los trataron con mimo, pero que regresó a España con sus hijos porque "la tierra tira
L.C., S/C de Tenerife

Ada Fernández tenía cinco años cuando partió a Rusia. Transcurría el año 1937 y era una de los niños que fueron evacuados de España durante la Guerra Civil. Iba con sus hermanos y primas y un fotógrafo la captó, pequeña, vestida de blanco y con algo en su brazo.

"Años después le pregunté a mi prima qué es lo que llevaba. Me explicó que el abuelo me dio un paquete de pan y me dijo: "Toma, nietina, por si acaso pasas hambre".

Ada Fernández, nacida en Gijón, huérfana de padres, pasó toda su infancia y juventud en Rusia. Primero en San Petersburgo y, después, en Siberia. Explica que les cambiaron de ubicación para que los alemanes no pudieran capturar a estos niños, que ya venían huyendo de los horrores de la guerra desde España. Tardaron seis días en tren en llegar a Siberia y un tiempo que le es imposible de recordar en alcanzar el nuevo orfanato, en la ciudad de Pushkin.

Sobre sus progenitores sólo sabe que su padre era de Málaga y su madre asturiana, pero desconoce qué les ocurrió ni dónde se encuentran sus restos. "Era muy pequeña y cuando regresamos a España ya los abuelos, que eran los que nos podían haber contado, habían fallecido", explica.

De los rusos, Ada habla maravillas. Que los trataban muy bien, que les renovaban el vestuario con frecuencia, que a ellos nos les faltaba de nada... De hecho, explica que ella tuvo una especie de familia de acogida rusa. Todos los sábados por la mañana la recogían y del orfanato y pasaba el fin de semana con ellos. "Me dieron posibilidades. Estudié música gracias a esa familia", asegura, mientras recuerda las riñas de su profesor de piano, que le reprochaba su poco gusto por el solfeo.

Ada explica que los españoles disponían incluso de una casa de recreo cerca de un lago de la que podían disfrutar de manera gratuita en sus vacaciones.

El agradecimiento de Ada por el pueblo ruso trató de mostrarlo cuando regresó a España. En 1971 comenzó a trabajar en la Clínica Quibey (hoy Hospiten Rambla), donde se ofrecía para traducir a cualquier paciente de habla rusa.

Además, también prestaba su colaboración altruista a la Policía, que la llamaba para hacer de traductora cuando tenían un detenido ruso o que podía conocer el idioma (como polacos y húngaros). Esta ayuda le fue reconocida por la Policía, que años más tarde le entregó una placa por su servicio desinteresado.

Así, Ada no olvidó el idioma en el que creció y ha mantenido también vivos los recuerdos de esa buena época en el entonces país comunista.

La vuelta a España, sin embargo, no fue fácil. "Se pensaban que veníamos de Rusia millonarios, pero no veníamos millonarios, veníamos con estudios", detalla.

Además, en Asturias "no había trabajo", por lo que en 1971 se trasladó con sus hijos a Tenerife, donde permanecen hasta el día de hoy.

En algunas ocasiones, ser una niña de la guerra, haberse criado en Rusia, le trajo algunos inconvenientes. Ada menciona que en Tenerife solicitó una casa en numerosas ocasiones al gobernador pero que le fue denegada en todas las ocasiones.

También recuerda que cuando iba a Asturias a visitar a sus primas siempre recibía una llamada de la Policía, que la llamaba a sus dependencias para interrogarla. "Me preguntaban tonterías: que si los rusos nos pegaban, que si nos daban de comer..." Ni entonces ni ahora tiene nada malo que decir de Rusia, el país en el que se crió y que acogió a tantos niños españoles. Aún hoy guarda esos recuerdos en un lugar privilegiado.

http://www.eldia.es/2010-10-03/SOCIEDAD/5-memoria-nina-guerra.htm

domingo, 3 de octubre de 2010

El mapa de fosas comunes del franquismo estará disponible desde mañana en la página web del Principado

OVIEDO, 3 Oct. (EUROPA PRESS) -

La Consejería de Bienestar Social y Vivienda del Principado pone a disposición pública este lunes, día 4 de octubre, el primer mapa de fosas comunes de la comunidad a través de la página web del Gobierno autonómico 'www.asturias.es'.

El mapa registra 343 enterramientos diseminados por 55 municipios, de los que 322 corresponden a víctimas de la represión franquista y 21 a combatientes; asimismo 60 son individuales y el resto colectivas, según información de la Consejería recogida por Europa Press.

Para el desarrollo del mapa se han contrastado diferentes fuentes documentales y orales que acreditan total o parcialmente las fosas, de tal forma que la iniciativa pretende cumplir con los objetivos de la Ley de Memoria Histórica y ofrecer a la ciudadanía el emplazamiento de fosas en el territorio asturiano.

El mapa de fosas es el resultado de la colaboración entre la Consejería y la Universidad de Oviedo, a través de la Facultad de Historia, y se aportará al Ministerio de Justicia para incluirlo en el Mapa Integrado de Fosas que está elaborando en colaboración con otras comunidades.

Los expertos encargados del proyecto estiman que más de 6.000 personas fueron asesinadas por la represión franquista, unos 15.000 son los muertos en combate y unos 2.000 los represaliados por el bando republicano.

Aunque es difícil dar cifras concretas sobre el número de cadáveres que hay en las fosas asturianas, más de 3.000 están identificados y la mayoría se ubican entre los cementerios de San Salvador en Oviedo, Ceares (Gijón), y en La Carriona (Avilés), así como en otros cementerios municipales.



http://www.europapress.es/asturias/noticia-mapa-fosas-comunes-franquismo-estara-disponible-manana-pagina-web-principado-20101003113110.html

Un tardío regreso de la guerra

El tesón de un nieto permite localizar los restos y enterrar dignamente a un ciezano represaliado por el franquismo
Pascual Marín murió en el Fuerte de San Cristóbal, un campo de concentración en Soria, y fue enterrado allí con otros 131 cadáveres

Pascual Marín murió en el Fuerte de San Cristóbal, un campo de concentración en Pamplona, y fue enterrado allí con otros 130 cadáveres


CLAUDIO CABALLERO.

El hijo de Pascual Marín no había visto a su padre desde 1939, cuando unos hombres entraron a casa de este ciezano y lo detuvieron por ser del bando contrario al régimen franquista durante la Guerra Civil. 66 años después de su muerte, José Marín podrá enterrar dignamente a su padre en su pueblo natal.

A sus 84 años, José Marín Villalba y su hermana, Antonia Marín Villalba, van a ver cumplido mañana el sueño de toda su vida: enterrar a su padre dignamente 66 años después de que muriera. Y todo ello gracias a su hijo, José Pedro Marín, que en el año 2004 decidió investigar el paradero de su abuelo, Pascual Marín Santos, detenido durante los primeros años de la dictadura franquista. A través de Internet, se puso en contacto con la Asociación de Memoria Histórica de Cataluña y, tras indagar en diferentes entidades similares, halló el nombre de su abuelo, en el año 2007, en los archivos del Fuerte de San Cristóbal-Tximparta, en Pamplona, una especie de campo de concentración de la época que hoy en día es propiedad del ministerio de Defensa. Pascual Marín llegó después de muchas vicisitudes y en el que murió en 1944 tras sufrir una tuberculosis.

Desde el 2007 hasta ahora, su nieto Pedro José ha dedicado todos sus ratos libres en conseguir que los restos de su abuelo viajen hasta Cieza por medio de la Generalidad de Cataluña primero y después a través del Ministerio de Defensa. Tras años de esfuerzo lo ha conseguido y la ha dado a su padre el mejor regalo de su vida.